El tema del IESS es inagotable, por todo lo que han hecho y por todo lo que han perjudicado a los afiliados y especialmente a los jubilados, que viven momentos de desesperación y angustia ante su futuro incierto.


Ya se ha dicho, se ha comentado y en algunos casos se ha explicado respecto a que el IESS ha sido la caja chica de los gobiernos de turno, de casi todos los gobiernos de turno, sin ningún respeto a los afiliados.


Los que saben y analizan el tema de la seguridad social señalan que estas instituciones son de los afiliados; sin embargo el que dirige es el gobierno de turno en las más altas instancias, entonces el afiliado es la última rueda del coche.


Las cosas se hacen tan bien hechas que es el gobierno -en las más diversas esferas- el que toma las decisiones por mayoría de votos, porque tiene mayor número de miembros en cada una de las comisiones.


En el caso de los jubilados la situación es desesperante; casi siempre han estado en situación de riesgo, sus pensiones no alcanzan para satisfacer las más mínimas necesidades y deben sobrevivir en situación extrema.


Y lo que es peor, en el IESS -en más de una ocasión- se ha dado el caso de que se han adquirido medicinas en exceso y se han caducado, causando grandes perjuicios a la institución; medicinas que luego han sido tiradas a la basura.


Así se trata a los jubilados, medicinas caducadas cuando hay afiliados que necesitan de medicinas, en el IESS ciertos funcionarios prefieren que se caduquen antes que entregarlas, como es su obligación.


Son pérdidas por caducidad de medicinas para enfermos catastróficos, es increíble que quienes más necesitan se sientan más desprotegidos de la institución que debe protegerlos, no es un juego de palabras, es una verdad.


Estas acciones ponen en riesgo la vida de cientos de pacientes que son tratados en varios hospitales del IESS en distintas provincias, a las que no llegan las medicinas como debe ser; se guardan y después se caducan.


Dejar caducar los medicamentos genera indignación en los pacientes, al respecto se informaba que la Contraloría General del Estado indagará los hechos que generan una pérdida de más de un millón de dólares.


Mientras que los funcionaros declaran que han dado todas las facilidades a los organismos de control para que realicen los exámenes y las investigaciones del caso; pero hasta ahora no se conocen los resultados.


Este comportamiento es una irresponsabilidad que perjudica a muchos pacientes con deseos de vivir; “como paciente pienso que lo que se ha hecho es un crimen”, dijo un jubilado afiliado. Qué desesperante realidad.(O)