Oro

Honor y gloria para el deporte ecuatoriano es lo que nos acaba de ofrecer Richard Carapaz, el ciclista de élite, convertido en uno de los mejores de la historia del ciclismo mundial, al adjudicarse la medalla de oro en el ciclismo de ruta en las Olimpiadas de Tokio 2020.

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Han debido pasar 25 años, un cuarto de siglo, para volver a sentir la emoción de un triunfo inigualable, pues en 1996 Jefferson Pérez ganó los 50 kilómetros marcha en los Juegos Olímpicos en Atlanta-Estados Unidos.

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Con esta medalla de oro, Carapaz se convierte en el más grande ciclista de nuestro país y de Sudamérica, al haber obtenido varios triunfos internacionales en el lapso de pocas semanas, lo que es resaltado por los técnicos y especialistas a nivel internacional.

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Ganó el Giro de Italia, Segundo en la Vuelta a España y tercero en el Tour de Francia y para culminar estos grandes éxitos -logrados con esfuerzo y sacrificio- se hizo merecedor de la medalla de Oro en los Juegos Olímpicos en Tokio-Japón.

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Richard Carapaz, nacido en el pueblito rural de El Carmelo, en la provincia de Carchi, en un rincón olvidado de nuestra geografía, se elevó al  más grande podio del ciclismo mundial al lograr, con todo merecimiento, la medalla de oro.

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Para llegar a estas instancias ha debido sortear una serie de inconvenientes, de rechazo, de falta de apoyo, de incomprensiones de los dirigentes que nunca le apoyaron como se merecía, a pesar de saber de sus grandes condiciones.

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Esta situación, la de los dirigentes, le obligó a emigrar a Colombia, donde le ofrecieron nuevas y mejores oportunidades hasta dar el salto a Europa y enrolarse en los mejores equipos del mundo, auspiciado por grandes empresas internacionales.

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Los triunfos no se hicieron esperar y Carapaz, con grandes condiciones y humildad, les demostró a nuestros dirigentes lo equivocados que han estado con un gran deportista, que nos ha devuelto la esperanza a nuestro pueblo que necesita de esta clase de actuaciones.

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Nacido en las entrañas del pueblo, lejos de grandes élites sociales, políticas o económicas, nos ha demostrado -una vez más- que en el deporte especialmente, es el pueblo el que nos ha ofrecido las más grandes emociones y satisfacciones.

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Honor y gloria nos deja el gran ciclista del Carchi, para demostrarnos además que “con el Carchi no se juega”. Que desde el pueblo le entrega a un país las más grandes emociones y satisfacciones, las más grandes enseñanzas, que con disciplina, con esfuerzo y sacrificio se llega a lo más grande.

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Somos capaces, tenemos condiciones, necesitamos la comprensión de los verdaderos dirigentes que deben cuidar, hasta los últimos detalles, de los deportistas, que son los que al final dan nombre, orgullo y satisfacciones a los países, ese ejemplo es Carapaz.

   % En medio de una gran pandemia, en medio de contagiados, de muertes, en medio de hospitales estatales colapsados, aparece un hombre del pueblo para ofrecernos las más grandes emociones para hacernos sentir orgullosos de haber nacido en esta tierra y orgullosamente ser ecuatorianos. (O)