Resulta que ahora las nuevas democracias, aquellas que defienden a ultranza al pueblo, son representadas por las minorías, las mayorías no tienen posibilidades de dirigir o gobernar determinados países.

Seguramente estamos siendo testigos de nuevas formas de gobierno, de quienes se creen los dueños de la verdad y de la vida y hechos de seres humanos, de quienes representan a una minoría cautiva.

No se entiende entonces lo que sucede en determinados países con una larga y fructífera vocación democrática que en determinada época fueron ejemplo de esos regímenes representados por quienes tenían el respaldo de una mayoría de ciudadanos.

Eso creíamos fervientemente que era la democracia, que era la representación de las grandes mayorías, que eran lo que estaban para dirigir un país y llevar a puerto seguro a sus conciudadanos y cumplir ambiciosos objetivos.

Resulta que las cosas ya no han sido así. Ahora las elecciones se convocan de tal forma que no puedan participar los más diversos movimientos o partidos políticos que representan a grandes mayorías.

Lo que acaba de suceder en Venezuela es un ejemplo de estas nuevas democracias que representan a una minoría y tienen cautivo a un pueblo que desesperadamente buscan un pan para llevar a sus hijos.

Esa es la democracia en un país en el que la farsa de las elecciones no cambia nada; que seguirá lo mismo o peor. Que nadie sabe dónde están los millones y millones de dólares de la venta del petróleo.

Considerando que ese país es el que más reservas petroleras tiene en el mundo; sin embargo no han sabido “sembrar el petróleo”, no tienen industria, no tienen agricultura, no tienen mayor producción, casi todo deben importar.

Esa democracia de minoría tiene un panorama sombrío para su país aislado y arruinado; cada vez son más los países democráticos que no reconocen la última farsa electoral en la que la gran mayoría no asistió a votar por no tener garantías.

Que le espera a un país mal administrado con una población que soporta heroicamente falta de comida y medicinas, lo que les lleva a vivir verdaderos dramas que deja en el camino a muchos muertos por falta precisamente de medicinas.

Existe en esa democracia de minoría un alto costo de vida con un ingreso mínimo que alcanza para medio kilo de carne, mientras el éxodo es de cientos de miles de personas desesperadas por buscar nuevos rumbos.

Eso y mucho más es esa democracia de minoría, en América y el mundo existe gran preocupación por este proceso con muchos aspectos ilegal y sin embargo, aunque usted no lo crea, hay algunos ecuatorianos, especialmente miembros de la década desperdiciada, que defienden ese gobierno de minoría.(O)

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