Cierre

Sin duda, los problemas de la emergencia sanitaria por la presencia del coronavirus en todo el mundo han traído una serie de grandes problemas, de situaciones alarmantes y de la pérdida de  cientos de miles de vidas humanas y de millones de contagiados.

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Esta emergencia, incluida la cuarentena,  el cumplimiento de diversas normas biosanitarias, se ha convertido en una cuestión indispensable para todos los  seres humanos, sin descuidar el uso de la mascarilla y el distanciamiento social.

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Han pasado más de siete meses desde cuando se inició esta emergencia en nuestro país que registra miles de fallecidos y de contagiados; valiosas vidas humanas se han perdido por esta pandemia que ha golpeado duramente a nuestra sociedad en diferentes aspectos, desde el campo de la salud, al campo económico, social y familiar.

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En el Ecuador, hace varias semanas terminó el estado de excepción, pero no ha terminado la emergencia sanitaria y consecuentemente hay que tener mayor precaución para evitar contagios que en muchos casos llevan a la muerte, que causa dolor, angustia e impotencia.

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Causa estupor, sorpresa y rechazo  saber y conocer que hay reuniones sociales en las que se juntan más de 100 personas sin las debidas bioseguridades, sin la utilización de mascarillas, sin  el distanciamiento social, lo que nos demuestra que no hay conciencia en muchos sectores

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Lamentablemente, todos los días se puede aún mirar a personas que caminan en la calle sin ninguna protección, no utilizan la mascarilla y se convierten en personas vulnerables y en pocos días tendrán problemas con  el coronavirus, parece que no se dan cuenta de la seriedad del problema.

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Ante esta realidad, no hay que negarlo, aparecen las presiones de diferentes  sectores de la sociedad, uno de  ellos son los sectores productivos y comerciales, quienes, “con todo el derecho” aspiran cumplir con sus  actividades que han estado detenidas por mucho tiempo.

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Hay otros sectores, podríamos decir la mayoría, que señala que primero es la vida ante todo, mientras exista la vida podremos recuperarnos de la crisis que nos está dejando esta pandemia, que es uno de los eventos más negativos de la historia de la humanidad.

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La cuestión no es fácil, se acerca el Día de los Difuntos y ya existen presiones de diversos  sectores para que se permita ingresar a los cementerios a visitar a los seres queridos, a arreglar sus tumbas a dejarles “florcitas”, en fin.

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Este asunto también debe ser analizado con calma y tranquilidad. Mientras que el COE nacional ha sugerido a los gobiernos seccionales que se mantengan cerrados los cementerios durante varios días, para evitar la aglomeración de gente, ante la imposibilidad de realizar un verdadero control.

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Así las cosas, en nuestra ciudad estamos seguros de que las  autoridades, el COE cantonal a través de sus miembros, pensarán en la vida y resolverán lo más adecuado para la comunidad; nuestros seres queridos seguirán en  el cementerio en los próximos meses o años para visitarlos con todo  cariño, amor y devoción.

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En estos casos hay que ser prácticos, en realidad son miles y miles de personas que asisten a los cementerios a visitar a sus seres más queridos, entonces las normas de bioseguiridad son difíciles de cumplir, el distanciamiento social, el uso de la mascarilla especialmente. Actuemos con seriedad, responsablemente, nuestros  seres queridos -desde el más allá- nos van a entender.(O)