Uno de los más importantes economistas del país, que ha cumplido destacadas actuaciones en el servicio público con una larga y reconocida trayectoria en el campo profesional y académico, ha hecho importantes declaraciones.

Ha señalado que “Rafael Correa es el más grande depredador de la historia de la economía ecuatoriana. Dudo que se haya graduado de economista. Un alumno sabe que la prioridad es la inversión, no el gasto corriente”.

Añade que “todos los males de hoy vienen de los 10 años de desperdicio, de despilfarro y de violar la Ley. El entregó recursos a los monopolistas del país que son 125 grupos, según el SRI, con ingresos equivalentes al 60% del PIB”.

Respecto de las estrategias para enfrentar la deuda pública: multilateral, externa y comercial, señala que buscar a organismos y a gobiernos es correcto, pues ambas cosas dependen de un buen programa económico. Pero todavía es débil.

La deuda comercial, de contratos y preventas con China, será casi imposible de lograr. El gobierno chino nos prestó con condiciones más duras que las de un organismos financiero.

Explica que el “default” de nuestra economía en la década correísta nos mandó a los brazos de los chinos para evitar los programas de ajuste”. Ahora se viene la propuesta que impulsa la alianza público-privada.

Al respecto refiere que ambas parecen cosas buenas. El sector privado debe invertir su propio capital, corre su propio riesgo y favorece al país sustituyendo recursos, que de otra manera serían estatales o compartiendo el valor de las inversiones con el gobierno.

El problema es que los gobiernos otorgan subsidios para los productores. Dos puertos fueron adjudicados con subsidios grandes, de 50 años y exoneración de impuestos. No estoy de acuerdo, es una medida exagerada.

Hay que buscar que vengan capitales sin ningún subsidio a asumir su propio riesgo y su propio costo. Pablo Campana, dice, propone obtener inversiones y fomentar el desarrollo productivo en varias áreas.

Es una buena dirección y trata de conseguir recursos. Los importante es que traiga capitales, ingresen divisas y se aúpe al sistema monetario que rige en el país. Se debe quitar la adiposidad del gasto público y ser más eficiente.

El ahorro del gasto público no pasa más allá del 8% del gasto total del gobierno central. La remisión tributaria es una exoneración del pago de impuesto a los empresarios. “Este tipo de subsidios no me gustan porque premia a quienes no cumplen”.

Son algunos de los criterios de este destacado economista que conoce profundamente la realidad nacional en el campo de la economía; es Eduardo Valencia en algunas de sus posiciones frente a la realidad que vive el Ecuador.(O)

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