Los graves problemas de identidad, sociales, de costumbres, de educación y demás, nos están pasando factura en este siglo XXI; luego de varios siglos de haber concebido de distinta manera el comportamiento social.


Lamentablemente la formación de las sociedades hace más de cinco siglos, determinaba un patrón que todos aceptaban como lógico y propio de las circunstancias de esos momentos.


Pasan los años y esas sociedades comienzan a presentar fisuras que deben ser arregladas, de manera tal que se encuentren de acuerdo a los cambios que se van operando en la forma de pensar y actuar de diversas personas y líderes.


En este marco la mujer, lamentablemente, en muchas sociedades estaba llamada para quedarse en la casa, ayudar en la agricultura, en los quehaceres del hogar y en la crianza de los hijos.


Así era la sociedad, sin duda. La mujer cumplía un importante papel en el cuidado de sus hijos y ayudando en el hogar con tareas del campo. Para eso estaba destinada en esos momentos de la sociedad y la cultura.


En verdad que la historia nos señala que hubo sociedades matriarcales, en las que la mujer era el centro del poder y del desarrollo; esas sociedades -habiendo tenido un gran desarrollo- no tuvieron mayor presencia en el tiempo.


Entonces nos encontramos con sociedades machistas en las que el hombre es el punto vital, es la autoridad, es el que lleva el dinero al hogar y eso le da mayor autoridad y mayor presencia.


Es el que dispone, el que ordena lo que se hace y lo que se deja de hacer, la mujer ‘sumisa’ está para obedecer, está para cumplir sus disposiciones y ‘darle’ todo gusto en lo social y en lo personal.


Estas situaciones no pueden durar toda la vida; “no hay mal que dure cien años”; comienzan a aparecer mujeres con nuevas tendencias, con nuevos pensamientos, con ansias de libertad, comienzan a entender de mejor manera a la sociedad y se dan cuenta de que tienen grandes valores y virtudes.


Que sus derechos son los mismos que los de los hombres. Su pensamiento se riega en gran parte de las mujeres de esas épocas. Logran el derecho a elegir; se establece la Ley del Divorcio; se logra su participación en actividades fuera del hogar.


Lograr el derecho a la educación, especialmente superior. Las cosas cambian, poco a poco logran espacios en la política, en cargos cada vez más altos e importantes en empresas privadas y en instituciones públicas.


Bien por las mujeres. Lamentablemente aún hay hombres que piensan como hace siglos. Aún hay hombres que no tienen la capacidad de raciocinio y no saben las derechos de las mujeres y el respeto que les debemos; además de defender su vida a cada momento. Lamentablemente pasará algún tiempo para cambiar esas mentes brutales y asesinas.(O)