Participación

En los últimos años, cuando se trata de la administración de la ciudad a través del cabildo, integrado por personas que llegaron a esas dignidades -alcalde y concejales, a través de la votación popular- se viene hablando de la participación ciudadana.

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Las veedurías son otra de las organizaciones que han aparecido en los últimos años con la finalidad de convertirse en los veedores de los procesos más delicados, en el marco de la administración municipal y que tienen entre sus responsabilidades investigar que todo se encuentre enmarcado en la ley.

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El asunto de  las compras públicas -inventó del correato, dizque con la finalidad de evitar negociados y actos dolosos- se ha convertido en el origen de los más grandes escándalos de negociados y corrupción que azotan a nuestro país.

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No es equivocado cuando se habla de que hay personas que se “inventan” determinadas veedurías, sin ningún respaldo, con la única finalidad de “molestar o “desquitarse” de algo que le molesta y quiere “desquitarse”, otros lo hacen por las “ganas de joder”.

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Lo cierto es que la participación ciudadana está además constando en nuestra Constitución, consecuentemente hay que cumplir con esa disposición de la norma mayor de un Estado de derecho; no hay que confundir sus disposiciones y hacer bien las cosas.

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Esa participación ciudadana paulatinamente se ha ido enderezando y ahora se encuentra destacando a través de grupos de personas que se organizan -a través de los más diversos colectivos- para “colaborar” con la ciudad.

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Esta participación ciudadana, cuando es positiva, cuando se trata de ayudar a los administradores de la ciudad, cuando hay propuestas para solucionar problemas o se entregan ideas para superar inconvenientes y satisfacer necesidades de amplios sectores de la comunidad, bienvenida sea.

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Mucha gente, durante varias décadas, ha venido reclamando la participación ciudadana para hacer valer sus derechos, para exigir un trato digno en las instituciones públicas y para satisfacer sus necesidades básicas.

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Ante esta realidad existe la participación ciudadana, inclusive la Ley establece la  “silla vacía” en el GAD Municipal, a la que puede solicitar asistir un ciudadano que tiene alguna inquietud, alguna propuesta o algún reclamo, en base al respeto y la consideración a los demás.

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Ventajosamente, en los últimos años en nuestra ciudad han aparecido varios colectivos, grupos de personas que van organizándose con el objetivo de contribuir con la ciudad en diversos temas, sean de turismo, sean de salud, de tránsito y en general de apoyo a la comunidad.

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Estas organizaciones deben reforzar su organización y su trabajo, cada vez con más personas que vayan involucrándose y así llegar con propuestas concretas al cabildo; esta actitud positiva dice a las claras que es importante y llena de satisfacción que nuestra juventud -en coordinación con personas de experiencia- se preocupe por el bienestar de los demás.

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La mejor manera de servir a la ciudad no es solamente como funcionario municipal o como alcalde o concejal, es cumplir diversas tareas positivas en los más diversos sectores y con propuestas claras y ejecutables, así estaremos cumpliendo con la obligación que tenemos para con nuestra tierra, en una verdadera participación ciudadana.(O)