Lo que sucede en Venezuela es preocupante no solamente para las fuerzas políticas, sino para la diplomacia internacional y para los líderes mundiales; es un asunto que se mueve en arenas movedizas y que no tiene gran trascendencia.


Precisamente, un diplomático decía una cosa es Venezuela vista desde afuera, vista desde los migrantes; otra cosa es Venezuela vista desde dentro y otra más crítica es vista desde la política, la diplomacia y la economía.


Desde hace varios años, desde fuera, se decía que el presidente Maduro ya caía, que su gestión al frente de ese hermano país lleno de riquezas ha sido desastrosa y las cosas deben cambiar para bien.


Que el pueblo de Venezuela está cansado de la revolución bolivariana encabezada por Chávez y dejada como herencia a Maduro, que las cosas son tan graves que el primer mandatario no durará mucho en el poder.


Líderes opositores que fueron encarcelados, otros silenciados, gente apresada y las Fuerzas Armadas tomando partido abiertamente a favor de Chávez y su heredero Maduro, que atiende como el que más al ejército en general.


Una fuerte presión desde fuera, muchos países hablando en contra del régimen y de Maduro, pronunciamientos en base a la dura realidad que vive el pueblo venezolano, que no tiene mucho para satisfacer sus básicas necesidades.


Marchas y manifestaciones en Caracas y otras ciudades de Venezuela, esas marchas de oposición reciben la respuesta y también se organizan marchas a favor del régimen de Maduro y su planteamientos.


Es decir, visto desde fuera, sin apasionamientos, si cada vez crece la oposición, no se puede negar que también hay gente que está de acuerdo con la gobierno de Maduro y sus generales, que defienden al régimen.


Hubo hace varios días grandes manifestaciones, parecía -desde fuera- que Maduro tenía los días contados; países de América y Europa pronunciándose en contra de Maduro y a favor de un presidente autoproclamado y provisional.


No se debe desconocer que Maduro ha recibido el respaldo de grandes potencias como Rusia y China, además de México y Uruguay en nuestro continente; decenas de países -en cambio- respaldan la otra posición.


El titular de la Asamblea de Venezuela declarado presidente interino para llamar a nuevas elecciones; presidente con gran respaldo internacional que internamente no le alcanza para lograr los cambios esperados.


Cuando parecía que Maduro estaba a punto de caer, pasan los días y en Venezuela no pasa nada; Maduro se aferra al poder y el paso de los días le consolida; la oposición parece que no ha tenido alternativas, ni ha visto nuevos escenarios. ¿Hasta cuándo deberemos esperar? No lo sabemos.(O)