Las ciudades, como todos sabemos, se conforman por sus habitantes, se estructuran con sus límites, se delinean con sus barrios que son la parte fundamental de su estructura vital; sus habitantes son el corazón y la sangre que los irradia.

La administración de una ciudad debe estar ligada de la mano con sus habitantes y a través de ellos con sus instituciones básicas como son los barrios y sus propias organizaciones a fin de alcanzar metas conjuntas.

En este caso es importante y trascendente que los barrios participen con sus ideas, con sus aportes, con sus proyectos para mejorar no solamente la imagen de la ciudad, sino de sus metas y objetivos. Debería desecharse el paternalismo.

Ahora que las normas establecidas en las leyes señalan las responsabilidades y los derechos que tienen las autoridades y además señalan sobre la participación ciudadana, hay que buscar siempre la unidad de todos los sectores.

Los proyectos de los administradores de una ciudad deben ser conocidos por la mayoría de la población y particularmente de los sectores que van a ser beneficiados y van a tener mejores expectativas.Entonces, como ahora dicen que se llama, hay que sociabilizar los proyectos, por propósitos, los objetivos, las metas; hay que tener una comunicación correcta que fluya en todas las direcciones.

De esa manera se estará orientando a la opinión pública sobre los asuntos de interés colectivo, sobre los proyectos a ejecutarse y sobre el cumplimiento de metas y propósitos que son aspectos de trascendencia.

Pero hay que lograr que una mayoría se encuentre debidamente enterada para que pueda opinar “Con conocimiento de causa” sobre tal tema, sobre tal obra, sobre tal proyecto. Una vez lograda esa información las cosas fluirán mejor.

El asunto de las obras, la ejecución de proyectos tampoco puede dividir a la ciudad, tampoco puede dividir a un sector, a un barrio. No señores. No se puede arrogar representaciones que no se tienen.

Hay que tener cuidado. No hay que hacer aparecer a última hora directivas o funciones recién asignadas por algunas personas, no por la mayoría. Entonces, hay que pensar en la unidad, no en la división.

Construir es difícil hay que ir paso a paso, con fuerza y con vigor. Destruir no cuesta nada, se puede destruir en un minuto lo que se edificó en años. No pensemos en la división, pensemos en la unidad. No pensemos en nuestros intereses, pensemos en los intereses de la gran mayoría.

No es fácil lograr esos objetivos, quienes critican un proyecto o una obra, también habla de unidad; de su unidad de los que se sienten afectados por tal o cual obra. Obremos con inteligencia y pensemos que la ciudad es de todos nosotros, no es de un grupo y nada más, pensemos que el horizonte está cerca y está lejos.(O)

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