Debemos exigir a esos grupos irregulares el regreso sanos y salvos de los tres periodistas que fueron secuestrados en Mataje, cerca de la frontera con Colombia, cuando cumplían con su misión de informar.

Este asunto no solamente involucra a las Fuerzas Armadas, a la Policía Nacional, a la inteligencia, sino al estado ecuatoriano, las cosas están alcanzando niveles preocupantes para la seguridad de los ecuatorianos.

Como dicen los contertulios del parque, estas cuestiones se sabe como comienzan, pero no sabemos cómo terminan, entonces, hay que poner todo el cuidado y la energía necesaria para librarnos de este mal.

El asunto no está solamente en rescatar sanos y salvos a los periodistas, sino que hay que extirpar de raíz esta situación de la guerrilla, de la narcoguerrilla, de los grupos irregulares y de los grupos disidentes.

Esta de por medio la seguridad de un país, de una nación, la seguridad en más de 15 millones de habitantes que están preocupados por lo que está pasando en la frontera desde hace más de dos meses.

Para los contertulios, a los que nada se les escapa, esta situación es preocupante, por qué hace dos tres o cinco años no sucedían estos hechos lamentables, porque hace algunos años no se conocía de la incursión de fuerzas irregulares.

Si llama la atención, pues un amplio sector sabe y conoce de los vínculos que existen entre algunos miembros del régimen anterior y de grupos irregulares, aunque se quiera decir lo contrario.

Y en este juego que culpa tenemos los ecuatorianos, en este asunto morirán algunos connacionales, pagarán justos por pecadores y caerán no los altos dirigentes, sino el pueblo llano, en las dos partes.

Ahora que están comenzando estos ataques, estos actos terroristas deben ser combatidos y eliminados definitivamente a pesar del sacrificio que deberemos hacer los ecuatorianos, con la tristeza de la pérdida de vidas y la preocupación de heridos y desaparecidos.

Esa es la realidad en un conflicto de esta naturaleza, además se deberá evitar que algunos dirigentes políticos algunos asambleístas y dirigentes políticos desentonen y salgan a respaldar a esas fuerzas irregulares; de todo hay en la viña del Señor.

Está en las Fuerzas Armadas, en sus comandantes, en sus oficiales organizar debidamente la defensa de nuestra heredad territorial, está en ellos seguir las huellas a través de la inteligencia y descubrir si hay alguna ayuda desde nuestro país.

Debemos exigir, como lo están haciendo los periodistas del Ecuador, el regreso de nuestros colegas, quienes estuvieron cumpliendo con su deber y en este conflicto son informadores y por lo tanto gente inocente. Su regreso será el más importante respecto a la vida y a los Derechos Humanos.(O)

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