Parece que, a pesar de haberlo dicho, desde hace varios meses, en esta columna y en otros espacios de opinión de diversos medios locales y nacionales por parte de editorialistas y periodistas, nos estamos quedando o ya nos quedamos del compromiso del Bicentenario.


Fecha especial en el Ecuador entero. Fecha que nos hace recordar parte de nuestra historia marcada por una serie de acontecimientos que no siempre han sido halagadores para el pueblo ecuatoriano.


Una de las épocas marcadas en el calendario de la historia del Ecuador, es indudablemente la libertaria, cuando los ecuatorianos y su ejército lucharon para liberarnos del yugo español.


Esos hechos y acontecimientos que marcaron la historia ecuatoriana y sudamericana, ahora cumplen doscientos años y hay que celebrar como Dios manda, por todo lo alto.


Reconociendo el valor, la entrega, la predisposición, el desprendimiento y por sobre todo el patriotismo demostrado por hombres y mujeres, valor demostrado por nuestros soldados y sus oficiales, además de quienes idearon esta gesta.


Claro, ahí están Bolívar, Sucre, Calderón y otros; están vivos en el pensamiento y en el patriotismo que debemos demostrar a nuestra nación, a esta tierra pródiga que tanto nos ha entregado para emprender en grandes realizaciones.


Lo dijimos hace mucho tiempo, que había que prepararnos para celebrar el Bicentenario de la fecha libertaria del 11 de Noviembre de 1820, cuando en la plaza de Santo Domingo se concretó el triunfo de los patriotas.


En diversas ciudades del país -que también celebrarán el Bicentenario- se han organizado diversos eventos y acontecimientos, se están desarrollando proyectos que quedarán para la posteridad como parte de esta gran fecha.


Ya lo dijimos. Es hora de una planificación, pues falta apenas algo más de 10 meses para esta gran fecha, pero no se conoce de ninguna planificación, de ninguna celebración, de ningún programa; parecería que no hay voluntad, en las entidades públicas especialmente.


Reiteramos una vez más nuestras inquietudes, nuestras ideas para que sean consideradas; qué tal un monumento a los héroes de la gesta libertaria y de quienes además participaron en otras luchas por la libertad.


Hemos planteado la necesidad de crear, por fin, el museo de la ciudad, un gran espacio en el que se puedan exhibir diversos materiales históricos y tradicionales, sin descuidar los triunfos y los éxitos de latacungueños y cotopaxenses.


Qué tal proponernos escribir la historia de Latacunga, que investigadores e historiadores se reúnan para escribir la verdadera historia de la ciudad dejando de lado egoísmo y envidias; sería un gran aporte. Por qué no ubicar un gran muro en el que se escriban 200 nombres de latacungueños que han aportado a esta ciudad, al país y al mundo. Aspiremos encontrarnos a tiempo para esta celebración.(O)