Lo de nuestro aeropuerto es un cuento de nunca acabar, aunque en algunos sectores se insista que está trabajando normalmente, que las operaciones se cumplen casi diariamente, para la gran mayoría sigue siendo una esperanza.

El Aeropuerto Cotopaxi es uno de los mejores del país, nadie lo niega. Está en un sitio privilegiado, con una visibilidad de más de 15 kilómetros para los pilotos, su clima es importante y benigno todo el año.

Sin embargo, a pasar de las ventajas que se demuestran, no ha podido despegar como se esperaba, desde hace varios años; el régimen de la década desperdiciada invirtió algunos millones para su repotenciación y nada más.

Y nada más, señalan en algunos sectores, porque no ha existido la decisión política para que sea un aeropuerto internacional de pasajeros y de carga, eso no se ha logrado a pesar de varias gestiones.

Además, como sucede en este y otros casos, nuestras autoridades se han pasado de reunión en reunión, de sesión en sesión y nada más. No ha habido resoluciones positivas para implementar la operatividad de este nuestro aeropuerto.

Parece, inclusive, que nuestras autoridades se han cansado de tantas y tantas reuniones, pues en los últimos meses no se ha hablado casi nada de nuestro aeropuerto, a no ser por los vuelos de dos pequeñas avionetas.

La operatividad de nuestro aeropuerto no depende de dos pequeñas avionetas, de vuelos privados en pequeña escala. Lo que se esperaba y se sigue esperando es que nuestro aeropuerto sea de pasajeros y carga.

Hace ya un año que se habló que nuestro aeropuerto será incluido en un proyecto denominado ‘Cielos abiertos’, pero resulta que no se ha abierto a ninguna parte y no hay vuelos de pasajeros ni de carga desde hace rato.

Es más, las aerolíneas cancelaron sus operaciones desde nuestro aeropuerto. Hubo una época en la que aviones de TAME volaban desde nuestro aeropuerto, luego se suspendieron los vuelos con cualquier pretexto y nos quedamos más solos que la soledad.

Es un tema que debe interesarnos a todos, pero no se han logrado resultados positivos, algunos ciudadanos creen que el asunto no está en nuestra ciudad ni en nuestra provincia, tampoco entre nuestras autoridades.

El asunto es plantear la posición nuestra en la capital de la república, poner las cosas claras en la DAC y finalmente lograr toda la decisión política del gobierno central.

Caso contrario seguiremos como hasta ahora, esperando la buena voluntad de ejecutivos de la DAC que han demostrado un marcado egoísmo y no pueden traicionar su palabra y compromisos con el aeropuerto de Tababela.(O)

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