Sucre

Uno de los más importantes héroes de la época independentista de nuestra América y particularmente del Ecuador, quien dirigió y venció a las huestes españolas en el Pichincha, es el General Antonio José de Sucre, asesinado en Berruecos; crimen vil y brutal.

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El 4 de junio de 1830 fue asesinado el General Antonio José de Sucre. Cuatro disparos de fuego cruzado en el sitio La Jacoba -en la montaña de Berruecos, 80 km  al norte de Pasto- terminaron con la vida de Antonio José de Sucre, héroe del Pichincha.

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Sucre inició el fatídico viaje el 13 de mayo, día en el que se proclamó en Quito la independencia del Departamento del Sur, que tomaría el nombre de Ecuador. El Congreso “Admirable”, cuyo objetivo fue preservar la unión de la Gran Colombia había fracasado por la secesión de Venezuela.

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Sucre -que había presidido ese Congreso- retornaba apesadumbrado por el colapso del ideal bolivariano; su propio mentor, Simón Bolívar, había abandonado el poder consumido por la decepción y la tesis que no tardaría en llevarlo a la tumba.

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Cuando las grandes personalidades han obrado acertadamente en la misión que les fuera encomendada, la historia permite rememorarlas porque ellas han significado, grandeza, inspiración, ejemplo, entrega y heroísmo en todas sus actuaciones.

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Esto sucede con el gran Mariscal de Ayacucho, Antonio José de Sucre, paladín de la libertad americana, cuya esencia heroica sigue siendo luz sempiterna digna de conservarla y honrarla en el altar cívico de los ecuatorianos por siempre.

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Recordar la muerte es santificar su nombre y  fortificar su vida, ya que la muerte es un despertar constante y un recuerdo para las actuales generaciones, especialmente a los jóvenes que deben saber y conocer de estas grandes acciones en las que ofrendaron la vida por nuestra libertad.

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Antonio José de Sucre, quien planificó en Latacunga la batalla del Pichincha, es uno de los más grandes genios de América. Vibra en la historia por el fragor de las luchas, envidiado por los cóndores y las  águilas furtivas que lo vieron ascender y descender de  Los Andes.

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Vibra por la arrogancia y la hidalguía en sus resoluciones, cuya espada va cortando los horizontes de la esclavitud; vibra por humanitario, altivo y firme como el iris a los árboles que soportan terribles ventisqueros; vibra por su ideal heredado para continuar para siempre.

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Sucre, el bienhechor que conquistó todo sin conservar nada para él, razonó y sintió en los combates, por ello, sólo su espíritu de redención humana bebió en la gloria y en el heroísmo auroras incrustadas en parábolas de luz que siguen iluminando la conciencia de los hombres libres.

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Y si la sombra sanguinaria quiso apagar su resplandor, pudo solamente santificar más la causa de América; luchar en todas las circunstancias por la patria grande; por un gran espacio en el que se resumen nuestras heredades y las mejores causas de unidad y grandeza.

   % El Libertador Bolívar, quien valoró con extraordinaria elocuencia la personalidad de Sucre diciéndole “el General más digno de Colombia” o “el más noble y más puro de mis Generales”. La muerte triunfal de Sucre rompe lo inerte y camina por los caminos de América en pos de libertad. (O)