Han pasado más de diez días desde que un equipo periodístico de El Comercio fue secuestrado en la frontera con el hermano país del norte; es la primera vez que esto sucede en el Ecuador a través de la historia.

Como todos ustedes saben, Colombia vivió más de medio siglo de una lucha contra la guerrilla. Guerrilla que se instaló luego del asesinato del líder Jorge Eliecer Gaitán, quien estaba listo para ganar las elecciones presidenciales.

Fueron más de 50 años que se desangró Colombia a lo que se suma la presencia del narcotráfico que dejó miles y miles de muertos y desaparecidos. En semejantes circunstancias nuestro país jamás se involucró en esas actividades y nunca hubo problemas mayores.

En los mejores niveles de esos conflictos tanto guerrilleros como del narcotráfico, nunca se produjo el secuestro de líderes políticos, de dirigentes campesinos de autoridades seccionales, peor aún de un equipo periodístico.

Ante este lamentable hecho, las muestras de solidaridad no se han hecho esperar, los periodistas del Ecuador entero, los comunicadores, gente de la cultura, del arte, de la música, políticos, líderes, dirigentes sociales y demás han hecho escuchar su voz.

¡Nos faltan tres! Y los queremos de vuelta. Dónde están? Queremos respuestas. ¡Los queremos vivos!. Son algunos mensajes que se escuchan y se observan en todo el país, son mensajes que van multiplicándose.

Los familiares de los secuestrados han resuelto visibilizarlos e identificarlos. Ahora sabemos que se trata de Paúl Rivas, Javier Ortega y Efraín Segarra. A ellos les queremos vivos, les queremos en sus casas, en sus hogares.

El fin de semana, se habló de un mensaje grabado de los secuestrados, quienes se dirigen al presidente Moreno para decirle lo que quieren los secuestradores. Inmediatamente el régimen desmintió ese mensaje y no dio ningún valor.

En realidad las negociaciones se deben estar realizando al más alto nivel. Se habla que hay otros gobiernos cuyos líderes quieren servir de puente para que las negociaciones se cumplan diligentemente.

Mientras tanto las voces de solidaridad y las acciones concretas de los periodistas continúan cada vez con más fuerza; es ahora una causa nacional, es una causa del Ecuador entero, de su estado y su gobierno.

Hay un amplio sector que señala que tiene confianza que los tres secuestrados serán liberados sanos y salvos y volverán al seno de su familia y volverán con sus compañeros periodistas para seguir esta apasionantes tarea, dura y riesgosa.

Esta pulga hace un llamado, a la distancia, para que primero se valore la vida de los periodistas, luego se valore que son padres y que tienen familia; que se valore su trabajo y que sean puestos en libertad, pues para informar no hay obstáculos, más aún cuando se realiza con responsabilidad. Los queremos sanos y salvos!(O)

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