Tragedia

La fuerza de la naturaleza es tan grande y tan fuerte que los seres humanos nos sentimos impotentes ante esas acciones que dejan destrucción y muerte; en los últimos días han sido nuestros hermanos cotopaxenses los más afectados.


En el sector occidental de Cotopaxi, la destrucción se ha hecho presente afectando a cientos de familias, desapareciendo una población entera, destruyendo puentes y cultivos y dejando aislados a comunidades y recintos.


Es una verdadera tragedia la que están viviendo nuestros hermanos especialmente de los cantones Pujilí, La Maná y Sigchos, la mayoría de sus poblaciones han visto como la fuerza de los ríos se han llevado todo lo que encontraron a su paso.


Un día tranquilo, lleno de lluvia, se transformó en una tragedia, el agua llegó con tal fuerza que desbordó los ríos que a su vez destruyeron las viviendas que se encontraban en sus orillas.


Cientos de hectáreas de cultivos también se han perdido, como se ha perdido la infraestructura de escuelas y colegios, el sistema educativo ha sido duramente golpeado y las consecuencias son muy graves.


El sector de El Palmar, cerca de La Maná y perteneciente al cantón Pujilí ha sido el más golpeado, fueron destruidas la mayoría de las casas, sus habitantes lo perdieron todo y ahora esperan la ayuda de las instituciones del Estado y particulares.


La vía que conduce de Latacunga a Pujilí y a La Maná se encuentra gravemente afectada, en varios tramos se ha ido la mesa de la carretera, en otros sectores el río rompió la vía, la situación es desesperante.


Muchas comunidades están incomunicadas, los puentes se han destruido y prácticamente están aisladas, algunas personas, jugándose la vida, tratan de llegar a los sitios poblados para conseguir agua y alimentos.


La fuerza de la naturaleza ha sido tan fuerte que ahora se está hablando de reubicar la población de El Palmar que es la más afectada, además de El Negrillo, Quindigua; mientras aún no llega la ayuda a Sarahuasi, Choasillí y otras comunidades.


Mientras tanto los organismos de gestión de riesgos se encuentran trabajando con el mayor número de personal, además de elementos de las Fuerzas Armadas, Policía Nacional y Bomberos. Lamentablemente la Secretaría de Gestión de Riesgos, no tiene un plan.


Es importante en estos casos no solamente la generosidad de la gente, que se desprende de cosas que necesita para ofrecer a los más necesitados, se trata de acciones concretas desde las instituciones públicas en favor de los damnificados.


Son momentos de angustia y desesperación, hoy más que nunca hay que esperar que las instituciones públicas actúen de acuerdo a la publicidad que realizan, es la hora de los hechos y no de las palabras. Todos debemos arrimar el hombro. (O)