Uno de los eventos más polémicos que inició el gobierno de la década desperdiciada, fue el de los concursos para asignar frecuencias de radio y televisión que nació lleno de irregularidades y siguió en ese camino.

Este concurso llamó la atención de amplios sectores de la comunidad, especialmente de quienes están ligados a los medios de comunicación radial y televisivo, además de quienes trabajan en estos espacios.

La denuncias no se hicieron esperar, desde el inicio del proceso se encontraron con grandes y graves novedades, como que no se cumplían las disposiciones, que se asignan puntajes sin ningún mérito y demás.

Cuando se habló de este concurso para entregar las frecuencias de radio y televisión, se decía -por parte de las autoridades del gobierno de la década desperdiciada- que se iba a democratizar el espectro radiofónico y las frecuencias de televisión.

Se habló mucho de la democratización; los genios del régimen -del Cordicom y la Arcotel- insistentemente hablaron de la democratización, dividieron las frecuencias en privadas, del Estado y comunitarias.

Nunca se informó por qué razón se establecía el 33% para las frecuencias particulares, el 33% para frecuencias del Estado y el 34% para las frecuencias comunitarias. Nunca se explicó las razones para estos porcentajes, aunque en un momento se habló de equidad.

Pasaron los meses y el concurso se enfrentaba cada vez a más dificultades y reclamos en razón de la forma en la que se entregaban las frecuencias, sin ningún respeto a las normas establecidas por los mismos directivos de esos organismos.

Se habló de democratizar la entrega de frecuencias y las cosas no fueron así, se le mintió al pueblo ecuatoriano. Ahora la Contraloría ha dispuesto la anulación de ese concurso viciado de nulidad e incumplimientos legales.

La Contraloría ha dispuesto la anulación del concurso para adjudicar nada más ni nada menos que 1472 frecuencias de radio y televisión, además de ordenar el acatamiento inmediato al Consejo de Regulación de la Comunicación y a la Agencia de Regulación de las Telecomunicaciones.

El organismo de control se ratifica en las observaciones al concurso que fueron hechas preliminarmente. La Contraloría ha detectado por lo menos cinco irregularidades, principalmente relacionadas con la asignación de frecuencias.

Se habla además de la recalificación y descalificación de postulantes y la concentración de frecuencias en tres grupos empresariales. La orden de suspender el concurso es de cumplimiento inmediato y busca mejorar las condiciones administrativas y el marco regulatorio.

Se hablaba y se repetía que la asignación de frecuencias iba a ser un ejemplo de la democratización, ahora la Contraloría establece que se quería concentrar frecuencias en tres grupos empresariales, uno de ellos de un actual asambleísta del correísmo que obtuvo frecuencias a nombre de familiares y demás.(O)

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