Investigaciones más investigaciones. El Ecuador se ahoga en investigaciones a todo nivel y nada se descubre en su totalidad y nada se sanciona y a nadie se condena, salvo casos muy especiales.


Desde hace casi dos años nos vienen hablado de los más graves problemas de corrupción que ha vivido el Ecuador en el gobierno anterior, en la década pasada; como nunca ha sucedido en nuestra historia republicana.


Se habla de hechos grandes, de grandes actos de corrupción; también se habla de algunos hechos pequeños, de poca monta; se habla de lo que han hecho, pero nada se dice cuando se trata de sancionar, de condenar a quienes se creyeron dueños del país y sus habitantes.


Los juicios están en las instancias correspondientes, están en la Fiscalía, en la Judicatura, en la Corte de Justicia, pero no pasa nada. Están en trámite y no se puede saber porque están en indagación y esta etapa es reservada.


Entonces el pueblo, el que paga sus impuestos, al que le cobran una serie de contribuciones y aportaciones, está vedado para saber lo que está pasando con los ladrones de cuello blanco que están en muchos juicios, pero antes que nada se fueron del país y nada más.


Se habla inclusive de que algunos casos están en organismos internacionales para que emitan su pronunciamiento sobre el respeto a la libertad de los Derechos Humanos y algo más; denuncias internacionales que tampoco llegan.


Mientras se sigue hablando de los más graves casos de corrupción al más alto nivel, los responsables hace tiempo que se fueron del Ecuador; se fueron a disfrutar de los millones que les quitaron a los ecuatorianos.


Además de Glas, su tío y uno o dos ministros, pare de contar, los peces gordos aún no han caído, y no caerán -dicen los ecuatorianos-. Muchos salieron del país, algunos buscan protección diplomática en algunos países y aún se atreven a ofrecer declaraciones para decir que son perseguidos políticos.


Para muchos entendidos, la justicia ecuatoriana es enredada, mejor dicho los trámites de los juicios en la justicia ecuatoriana son largos, complejos y enredados y nadie propone cambios a las normas para hacer más ágil la justicia.


Los jueces, como no puede ser de otra manera, se saben las completas. Si pueden enredar lo que más se pueda un proceso, mejor para ellos. Si logran que una sentencia dure el mayor tiempo posible mejor para su defendido.


Entonces actúan de esa manera porque las normas legales así lo permiten; porque así lo permiten los códigos. Se necesitan cambios profundos y mejor si existe un sector consciente de eso para ofrecerle al Ecuador mejores formas de hacer justicia.


No podemos seguir así. Una década de corrupción al más alto nivel, según dicen los contertulios, no ha podido aún ser sancionada con todo el peso de la Ley. Qué esperamos para sancionar a los causantes de la corrupción como se merecen. ¿Se podrá?(O)