Recuperación

Pasan los días y nos vamos dando cuenta de la real magnitud de la tragedia que viven miles de personas que fueron afectadas por la fuerza de la naturaleza, por las inundaciones y los desbordamientos de los ríos en el sector Occidental.


Pasan los días y se conoce de situaciones dolorosas y alarmantes, agricultores y campesinos que lo han perdido todo, sus casas, sus cultivos, sus animales, prácticamente todo y ahora se encuentran en una grave crisis.


Ante esta lacerante realidad es necesario, de manera urgente, la presencia de las instituciones públicas para atender las graves necesidades de la población; para consolar a estas personas que se han quedado sin nada, para apoyarlos profesionalmente.


Ante esta tragedia los cantones Pujilí, La Maná, Pangua y Sigchos, no volverán a ser los mismos, mucho daño causó la furia de la naturaleza, no solamente son pérdidas materiales, son pérdidas de su patrimonio y un daño psicológico.


Este daño, no se puede cuantificar y ante esa realidad se hace urgente que profesionales, psicólogos con experiencia y otros profesionales acudan a brindar ayuda y consuelo a cientos de personas que “se quedaron en la calle”.


En un sobrevuelo que realizaron varios periodistas, en la zona del desastre se puede dimensionar la tragedia, las pérdidas y la grave situación de las personas sin casa, sin cultivos, sin animales, en fin, un desastre invalorable.


En el referido sobrevuelo se ha podido establecer, que en las comunidades, lejos de los centros poblados, la furia del agua de los ríos se llevó casas y demás pertenecías, es un cuadro dantesco, es una situación incalculable.


A esas zonas apartadas deberán llegar las autoridades con ayuda, con maquinaria, con víveres, con agua potable, con ropa y alimentos; es urgente esa atención, el gobierno del encuentro, debe demostrar su compromiso con los que más necesitan.


El Palmar, con el paso de los días será un hermoso recuerdo de una población pujante, de una población llena de energía y alegría que se apagó ante la furia de las aguas y posiblemente no seguirá más en el lugar y será reubicada.


Será el testimonio de lo que significa la fuerza de la naturaleza, que al hombre le vuelve impotente, esa realidad debe merecer atención especial por parte del Estado; las autoridades y la empresa privada deberán ir en ayuda.


El gobierno a través de sus instituciones, organizaciones y de los respectivos ministerios se ha hecho presente con las primeras ayudas, en adelante deberán realizar trabajos más grandes y debidamente planificados.


Obras como es la reparación de las carreteras que fueron afectadas y de los puentes que se destruyeron y han dejado incomunicados a varios recintos y comunidades. La tragedia es de magnitud y la solidaridad no puede esperar.(O)