Ante tanto escándalo, ante tanta corrupción, ante tantos comentarios, ante tantas rectificaciones, ante tanta justificación y ante tata declaración de inocencia, es bueno saber que la vida del ser humano está llena de alegrías y sinsabores.

El ser humano tiene la enorme capacidad de asumir los problemas y las responsabilidades, buscar las soluciones más prácticas sin afectar los intereses de su familia y de quienes están a su alrededor, para ello busca alternativas válidas.

Ante esta realidad se hace indispensable que afloren en los seres humanos y especialmente entre quienes tienen responsabilidades con sus semejantes, pues son quienes influyen en los demás, especialmente entre niños y adolescentes.

A ellos hay que dirigir las mejores acciones, hay que demostrarles que la mayoría son gente buena, trabajadora, que buscar la seguridad de la familia y el bienestar con mucho, con poco y para lograr esos objetivos mucho juegan las virtudes del ser humano.

La virtud es una disposición para hacer el bien. Es una cualidad estable en una persona. Es una disposición de las personas para obrar de acuerdo con determinados proyectos ideales como el bien, la verdad, la justicia y la belleza.

En ese ámbito frente a los acontecimientos que han estado ocurriendo en nuestro país desde hace meses, es importante decirles a quienes están envueltos en estos casos que lo primero que se da cuenta la comunidad es ver la riqueza sin trabajo.

Es además trascendente que la comunidad en general se de cuenta que existen personas que han estado en negocios turbios, que los han realizado sin ética, es un verdadero peligro para las virtudes.

Mientras tanto se puede observar a personas que han logrado determinada función pública o de elección popular que lamentablemente dicen o tratan de demostrar que tienen conocimiento, sin carácter.

Cuando se hablaba de la vieja época de la partidocracia y de la larga noche neoliberal, lo decían quienes han maneja y han actuado en política sin principios y los resultados ahora están a los ojos de todos los ecuatorianos.

Son peligros de las virtudes humanas, pues se habló del conocimiento, se habló de centros de gran nivel para competir internacionalmente, a la hora de la verdad eso ha fracasado, pues se hablaba de ciencia sin humanidad y la demostración está a la vista.

Han tenido tiempo para todo, pues el país vivía una época de grandes recursos para satisfacer sus necesidades y más y por ello se fueron más allá del placer sin conciencia, sin esa virtud que está claro es para los demás no para la noche negra de los beneficiados.

Son algunos de los peligros de las virtudes humanas, las que ahora están limitadas en un sector de la comunidad que actúo de otra forma, reñidos con la moral y la ética y han marcado una noche negra de la historia política del Ecuador.(O)

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