Este lunes es un día especial para nuestro país y para el mundo entero; hoy se celebra el Día Universal del Trabajador, un hecho que nos llama al análisis y a la meditación, en momentos en que vivimos en un mundo convulsionado en el que el trabajo cada vez crea mayores problemas.

El trabajador va humedeciendo su frente, endureciendo las manos, agotando las mentes porque uno de los placeres más sanos y más puros es el trabajo. Sonrisa eterna, rayo de luz, antorcha perenne, consuelo y esfuerzo incesante: trabajar.

El trabajo ennoblece y redime. Cuando se desarrolla con energía y pureza, el dolor más profundo sonríe dando más fuerza y vida a la fatiga. El trabajador consciente de sus deberes forja el porvenir del país. En las serranías y páramos, en los trópicos, en las fábricas, en las minas, va dejando su sangre para orgullo de la humanidad.

En este día nos resulta tan cercana la masacre de Chicago en la que miles de obreros dieron  su sangre para que sean reconocidos sus derechos. Está cercano también que el Congreso Internacional de Obreros bautizó el Primero de Mayo como Día Universal del  Trabajo.

El trabajador es la fuerza vital de la comunidad, es el ejemplo para dedicar su vida entera a producir el desarrollo y adelanto de los pueblos; es el ser humano que  durante la historia ha sufrido de humillaciones y dolores y sigue produciendo en el taller o la mina.

El trabajador busca siempre la solidaridad, el compañerismo para juntos luchar por sus derechos, para que la sociedad reconozca este trabajo como una acción llena de entrega, dedicación y por sobre todo llena de ánimo, dinamismo y convicción.

Los trabajadores siempre han luchado con los poderes centrales que han despreciado su acción y su creación, que siempre han visto al trabajador por sobre el hombro, buscando el bienestar de otros  sectores poderosos que ven  al trabajador como un objeto de sus intereses.

Los trabajadores han dado muestras de grandes luchas, se han enfrentado al poder constituido para reclamar sus derechos, para reclamar su bienestar, para reclamar su puesto privilegiado en el Estado que se fortalece por los trabajadores.

El trabajador busca siempre días mejores; busca que se respeten sus conquistas ganadas en la lucha popular y en las calles; el trabajador busca siempre contribuir con su esfuerzo a las grandes causas de la patria, dejando el sudor en cada acción que cumplen.

Es importante, entonces, que los gobiernos reconozcan a los trabajadores no solamente como la fuerza del trabajo, sino como esa fuerza que aporta al sector productivo, como esa fuerza que no se doblega ante la adversidad, por eso deben ser reconocidos los trabajadores.

Son los trabajadores quienes están siempre buscando el bienestar de los demás, son los que aportan a los  sectores productivos, a los sectores manufactureros, a los  sectores industriales y demás; merecen nuestro homenaje permanente.

Mientras que el gobierno de turno debe garantizar al trabajador un puesto de trabajo, debe garantizar  la estabilidad laboral y además respetar sus criterios y sus luchas en las calles y plazas. El trabajador es un ser superior y este Día Universal del Trabajo debe llamarnos a la meditación y a la solidaridad.(o)

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