Un estado democrático debe garantizar la vida y la seguridad de los habitantes de ese país; deben realizarse las más diversas actividades para garantizar la seguridad de todos los seres humanos.

Además, desde hace décadas la Declaración Universal de los Derechos Humanos; como ser racional el hombre debía gozar de la plenitud de sus derechos, tanto individuales como colectivos.

Debe gozar de la plena libertad, igualdad y fraternidad; principios que nos garantizan además una convivencia pacífica para poder desarrollar sus más diversas actividades.

El 10 diciembre de 1948 la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la Declaración Universal de los Derechos Humanos; derechos adquiridos por una conciencia social y que deben ser grabados en el alma y el corazón de todos los seres humanos.

Lamentablemente, a pesar de una declaración universal, los Derechos Humanos no están garantizados en nuestro planeta; las guerras, los enfrentamientos, los fanatismos son elementos que ponen en riesgo la vida de los seres humanos.

Aún más, en determinados sectores se habla reiteradamente de seres humanos que desaparecen y no se sabe más de ellos, a pesar de los esfuerzos e investigaciones que realizan las autoridades y los organismos especializados.

En nuestro país existen varios casos llamados ‘emblemáticos’ sobre la desaparición de algunos compatriotas, los hermanos Restrepo es un caso especial, en el que el Estado aceptó tener responsabilidad.

Últimamente se conoce de una madre que lucha diariamente por conocer sobre su hijo desparecido hace ya cuatro años, se trata de David Romo, un joven que volvía a su casa y nunca más se supo nada de él.

Actualmente en el Ecuador se habla de la existencia de más de cuatro mil personas desaparecidas, una cifra muy alta si tomamos en cuenta que el Estado debe garantizar la vida y la seguridad de sus habitantes.

Es doloroso y triste conocer que hay seres humanos que desaparecieron sin dejar ningún rastro, la desesperación, la angustia y el desconsuelo de sus familiares es un asunto de todos los días, es un verdadero calvario que viven quienes tienen un familiar desaparecido.

Es un trauma que se crea en el entorno familiar, especialmente entre los niños y jóvenes que conocen que un familiar ha desaparecido, peor aún cuando ese desaparecido es un padre o una madre.

Este tema -que tiene que ver con los derechos Humanos y su Declaración Universal- se reactiva más en estas fechas, cuando la gran mayoría está celebrando esta fiesta de Navidad, hay personas que sufren y se angustian por los desaparecidos.(O)

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