Uno de los más graves azotes que sufre la humanidad en general y los más diversos gobiernos es la corrupción; este mal se ha venido enraizando en los  diversos sectores de la comunidad.

La corrupción no está solamente en los gobiernos, en la administración de los estados, en la administración  local; está además en la familia, en la escuela, en el barrio, está en todas partes, como dijo un destacado intelectual.

La corrupción ha venido ganando terreno paulatinamente, ha venido ganando espacios en los más distintos  sectores, se hizo fuerte en grupos de traficantes de drogas y ha seguido adelante con fuerza.

Este mal de la actualidad, este mal que casi todos conocemos ha ganado espacio por la debilidad de los hombres y mujeres que han privilegiado el valor del dinero, del poder antes que otros valores.

Y ha ganado terreno la corrupción por la falta de formación, de educación, por la falta de  valores y especialmente por la falta de una comunicación en la familia y en la comunidad; es un mal que tiene que ver con el ser humano y sus valores.

Este mal ahora se pasea campante por nuestra ciudad, por nuestra provincia, por nuestro país; es un mal que se identifica en todas partes, que ha ganado adeptos en todas partes, grandes y pequeños.

La corrupción está en grande y en pequeño; está en la familia, está en el barrio, está en la escuela, en la unidad educativa, está en la oficina, está entre los amigos; está regada en todas partes y todo por la falta de valores.

En un tiempo se hablaba de que la única herencia que pueden dejar los padres a sus hijos es la educación y una profesión, se decía además que los padres la mejor herencia que pueden dejar a sus hijos son los valores.

Valores de honradez, valores de dignidad, valores de respeto, valores de sencillez, valores de humildad; son los valores más grandes que puede tener un ser humano, es la mejor herencia que se puede dejar a los hijos.

Lamentablemente la sociedad de consumo ha trastocado esos principios, esos valores, ahora es más importante el vehículo que uno puede manejar para que el resto se muera de la envidia, si el vecino ha comprado un vehículo yo debo comprar uno mejor; así es la sociedad.

Si podemos afectar a nuestros hermanos, a nuestros amigos, a nuestros padres y meter la mano en los bolsillos, o ‘sacar una copia’ de la llave del vehículo qué mejor; si podemos sacar dinero como sea qué mejor.

Entonces en dónde quedaron los valores  de respeto a nuestros padres, dónde quedaron los valores que debieron enseñarnos en la escuela y el colegio. Si en nuestra formación no hubo valores, ahora no podemos estar lamentándonos, cuando todos somos culpables y nos ahogamos en corrupción.(O)

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