Ayer se informaba que para realizar la reubicación de tubería en la calle Cuba y avenida Iberoamericana, miles de personas no tenían servicio de agua potable en horas de la tarde, es otro problema de esta cuestionada obra.

Estos trabajos, se conoce, son parte de las obras que se vienen realizando para ejecutar el paso deprimido en el sector denominado El Molinero, obra que ha sido criticada por un importante sector de la comunidad.

Y a propósito de esta obra, los comentarios son permanentes por la falta de una verdadera planificación para ejecutar determinadas construcciones, las consecuencias están a la vista.

Aunque se quiera decir lo contrario o aparezcan los defensores, la verdad no pide fuerza, no hubo la debida planificación, sectores afectados de la noche a la mañana, sin ninguna información convincente.

Los desvíos se realizaron sin la debida planificación, se dispuso que los vehículos particulares o los buses de pasajeros interparroquiales e intercantonales circulen por vías de tercer orden; por vías de tierra, por vías llenas de problemas; mientras existen otros inconvenientes que no se han superado.

Como las vías son de tierra, el polvo se levanta y afecta a los moradores del lugar, afecta especialmente a los niños, que enseguida presentan problemas de las vías respiratorias; igual sucede con los adultos mayores.

Uno de los moradores de ese lugar señalaba que el GAD Municipal debe garantizar a la población una verdadera calidad de vida, por eso pagamos los impuestos, señalaba un afectado; ahora estamos en una grave situación.

Nos corresponde, decía otro morador, adquirir las medicinas para los niños y las personas mayores y no tenemos los recursos económicos suficientes; en otros países debería ser el Gobierno Municipal el que busque las soluciones.

El asunto no es fácil para nadie. Por hacer bien, caen en crasos errores y quienes esperan las obras no se involucran o se empoderan de las mismas y comienzan los enfrentamientos, cuando lo que se necesita es el diálogo.

Pasan las semanas y los meses y claramente las comunidades van dándose cuenta de que no se realizó la debida planificación, que hubo demasiada improvisación; que no se sociabilizó debidamente ante la comunidad.

Las consecuencias están a la vista; sectores que protestan y exigen que las vías alternas que han sido tomadas en cuenta, por lo menos reciban el asfaltado para evitar las polvaredas que tanto les afectan.

Nunca es tarde el diálogo y además no es tarde cumplir con las exigencias de la población que diariamente soporta los inconvenientes del polvo, la falta de señalización, entre otros problemas. Busquemos soluciones y evitemos enfrentamientos.(O)

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

uno × dos =