En el país, desde hace varios años, se trata de ‘visibilizar’ -en los planteles educativos- los problemas de abuso a los infantes y jóvenes por parte de profesores y de compañeros que causan problemas  irreparables a esas personas y sus familias.

Desde hace algunos años, y con las nuevas disposiciones de la Ley, el afán es defender a los niños y jóvenes de  seres humanos que tienen sus personalidades distorsionadas y son verdaderos enfermos.

Hay casos en los que los niños han sido abusados sexualmente en  el hogar, en la escuela y los autores de estas atrocidades no han sido sancionados, porque muchas veces la justicia no camina como debe ser en estos casos.

Entonces es necesario que la comunidad, la sociedad en general denuncie todos los casos de abusos a menores y se exija a las autoridades, a los jueces que sancionen a esos desadaptados y enfermos que acaban con la vida de esas criaturas.

No solamente en el bullyng, del que ahora ya no se habla mucho como hace algunos meses, ese es también un grave problema, al que  se suma el abuso a los menores, situación que es muy grave, más grave que lo que suponemos.

El abuso a un niño, a un joven, a una criatura es un crimen monstruoso, pues se acaba con la vida de  esa criatura, de sus padres, de sus familiares, queda destrozada la familia y nunca se pueden recuperar.

Hace ya varios años sucedió un hecho atroz en nuestro país, al sur de Quito, según los medios de comunicación en la  Academia Aeronáutica Mayor Pedro Traversari, un desalmado y enfermo profesor de Ciencias Naturales abusó de 41 niños.

Han pasado más de seis años de este crimen de lesa humanidad, de esta atrocidad y el caso aún no se ha cerrado, el acusado -hombre enfermo y desalmado- fue condenado a 16 años de prisión, pero el daño causado a las criaturas y sus familias es irreparable.

En el transcurso de las investigaciones y del proceso, luego de la condena al causante, se ha señalado la necesidad de algunas reparaciones, se dispuso que en la pared del aula donde sucedieron los hechos se coloque una placa con la leyenda “En memoria de las víctimas de abuso infantil en el sistema educativo”.

La placa fue colocada por parte de las  autoridades del establecimiento, no en una ceremonia como se había dispuesto, además no se  ofrecieron disculpas públicas, como se decía; sin embargo el caso aún no se ha cerrado.

Algunas personas -al hablar del tema- señalan los poderosos que serán los dueños del establecimiento que no han acatado incluso las decisiones de los jueces, el colegio no ha sido sancionado y sigue campante.

Si hubiera sucedido en otro establecimiento, sin poder ni nada, ya habría sido cerrado, sus autoridades ya habrían sido sancionadas y los culpables encarcelados. Esas diferencias son las que preocupan a las mayoría de ecuatorianos. Defendamos a nuestros hijos y a todos los niños.(O)

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