Uno de los más graves problemas que vivimos en la actualidad es la tala indiscriminada de árboles y demás especies de la naturaleza, lo que causa daños irreparables a la naturaleza y se pierde su equilibrio.

Las autoridades y los gobiernos en general realizan una serie de acciones para evitar este grave mal que afecta a los bosques, que afecta a los páramos y consecuentemente afecta a los caudales de agua.

Son los árboles elementos especiales en la naturaleza, protegen, los páramos, protegen las laderas de posible derrumbes que podrían causar daños y víctimas humanas; los árboles son seres amigos que están en esta tierra mucha antes que los seres humanos.

Por resolución de varias instituciones de carácter ecológico internacional y de la conservación de la flora, se estableció el 23 de noviembre de todos los años como Día Mundial de los Árboles Autóctonos para que en cada país sea fiesta nacional y trascienda su valor en escuelas y colegios, especialmente.

Sólo la educación evitará la deforestación, los incendios y surgirá el amor por la naturaleza vertiéndose más conciencia sobre la utilidad que brindan los árboles en campos y ciudades, además de los beneficios para el ser humano en general.

En cada país existen árboles autóctonos, conservados y respetados como símbolo de orgullo porque el árbol es raíz, crecimiento, fruto y elevación luminosa, privilegio que guarda inmensos tesoros y es luz entre la tierra y el hombre.

Uno de los deberes prioritarios de los países es defender los recursos naturales, principalmente el de los bosques, a fin de preservar su valor y evitar los daños no sólo económicos sino biológicos, estéticos y estratégicos.

En 1936, la quinina. Cascarilla o chinchona fue declarado Árbol Nacional por resolución de instituciones de instituciones nacionales y extranjeras de carácter ecológico. El árbol de quinina pertenece a la familia las rubiáceas, fue descubierta en el siglo XVII por el indígena Pedro de Leiva.

Sus propiedades medicinales volvieron famoso al árbol porque cura el paludismo, la malaria, las dolencias del corazón, las fiebres, catarros crónicos, combate la caída del pelo o cabello,, evita enfermedades patológicas.

El árbol alcanza una altura de 18.20 y 25 metros, las raíces son sobresalientes, tronco variable y tortuoso, corteza gruesa y suave, carnosa, cubierta de líquenes, es amarga, superficie interior lisa de color blanco, crema, cuyos colores se vuelven rojos.

En nuestro país a más de la cascarilla tiene otros árboles patrimoniales; el Pacaya del Azuay; el árbol sagrado llamado lechero de Pucará en Imbabura, verdadera atalaya preincásico. Quito tiene árboles de valor histórico como el arrayán; la magnolia de Cardisán, el Chalán, los cipreses sembrados en El Ejido.

Entonces, debemos manifestar que el árbol que tan importante en la vida del ser humano, no solamente por los frutos, por su raíces, por mantener los páramos y garantizar el agua. Es parte del ser humano que lo debe cuidar y proteger siempre.(O)

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