Más de un contertulio del parque señalaba, ‘lo que nos faltaba’ al hacer referencia  a la renuncia que  envió desde los Estados Unidos nada más ni nada menos que el Contralor General del Estado, Carlos Pólit.

Otros contertulios señalaban que para nada es lo que nos faltaba, es lo que sucede en nuestro país, es nuestra realidad; se van en el momento preciso con la complicidad de no se sabe quién o quiénes y estando a buen recaudo no tienen más que  renunciar y viva la fiesta.

Ustedes se acordarán de que en el vecino país del sur el presidente Fujimori, hace más de una década, realizó un viaje al Japón, en el ejercicio de la presidencia de la República y  envió su renuncia a tan alta  dignidad.

Luego volvió al Perú y fue detenido y hasta hoy se encuentra preso por algunos delitos cometidos en el ejercicio de sus  altas funciones, especialmente en la desaparición de  algunas personas.

Sea como sea Pólit se fue dos días después de la posesión del presidente Lenín Moreno, con una licencia de 60 días por prescripción médica, para algunos esa será la verdad, para otros fue solamente un pretexto.

Entonces, tratándose de estos y otros casos, no es novedad que procedan de esa manera, tienen las agallas para renunciar desde lejos, pero no tienen la hombría de bien de enfrentar las acusaciones, defenderse y demostrar su inocencia.

Esta renuncia lo que ha hecho es ratificar, una vez más, que en nuestro país la corrupción es uno de los problemas más graves en los que están involucrados varios funcionarios públicos de la última década.

En lo que hay que estar claros es que existen funcionarios probos, llenos de buenas intenciones, de ‘sacarse el sombrero’, es verdad; pero también hay de los otros, de los de no creer, la renuncia del Contralor le acusa mucho más.

Lo que todos solicitan y exigen es que los jueces actúen como debe ser, que actúen con la Ley en la mano y sancionen con todo su peso a los culpables de la corrupción, de los sobornos y demás.

Si la corrupción ha estado incrustada en las más altas dignidades, de instituciones tan respetables qué podemos esperar y aún hay personas que quieren defender y decir que son hechos aislados en lo que se llama la década perdida.

Lo que los ecuatorianos debemos exigir con todas las fuerzas del pueblo es que se descubra toda la trama de esta red de corrupción que viene actuando en el Ecuador y que algunas personas y políticos destacados quieren justificar de diversa manera.

El Contralor General del Estado, nada más ni nada menos quien debe dar ejemplo de honradez, dignidad y  por sobre todo de defensa de los bienes del estado, se va el rato menos pensado y el rato menos pensado presenta su renuncia y seguramente con ello quiere limpiar su manchada imagen.(O)

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