En los últimos años nuestro país ha sido azotado por una verdadera catástrofe que significa la pérdida de los seres queridos, que desaparecen en un instante y dejan una huella que no se puede encontrar fácilmente,.

Es un grave mal que afecta a miles y miles de familias que viven en la desesperación y a la angustia permanente; familiares que desaparecieron sin dejan ningún rastro, sin dejar ninguna pista.

Es como que se les hubiera tragado la tierra, como dice nuestro pueblo; esa es la verdad no dejan huella y las investigaciones son cada vez más complicadas, los procesos son enredados y los resultados no llegan.

Mientras tanto la familia entra en un proceso de desesperación, se ven impotentes ante un hecho de esta naturaleza, reciben alguna solidaridad, pero lo principal no reciben, que son resultados de las investigaciones.

Mientras las familias exigen, con todo derecho, que se diga algo sobre la desaparición de un familiar cercano, se les responde, muchas veces, que se están haciendo las investigaciones.

Que pronto tendrán resultados y podrán informar sobre los resultados, esos informes no llegan casi nunca y nadie sabe dónde está la persona desaparecida que con todo dolor buscan a sus familiares.

Es un mal que ha marcado a un importante número de familias ecuatorianas; mientas que las autoridades dicen mucho en el discurso, pero en la práctica no hacen nada y consecuentemente no hay resultados.

Las normas establecidas por la Constitución y las leyes, deben ser más rígidas en estos casos, la desaparición de un ser humano debe ser calificado, sin más trámite, como un delito penal.

Y en esas circunstancias debe ser investigado; además debe existir, en nuestro medio, personal plenamente capacitado, profesional a carta cabal para investigar estos casos de desaparición.

Para la familia es un verdadero calvario, es una verdadera tragedia, mientras que para las autoridades, para los investigadores es un caso más, es un número más en las estadísticas; mientras la familia no supera el dolor y la desesperación.

En este tema mucho hay que hacer; sin embargo algunos asambleistas hablan con toda solvencia dicen lo que es y lo que no es, pero en la práctica no pasa nada, las reformas necesarias no llegan.

O será que hará que esperar que a las autoridades a los investigadores, a los asambleístas les pase algo, Dios no quiera, para que reacciones y se den cuenta del drama, de la angustia y el dolor que viven miles de familias en el Ecuador a la espera de un resultado favorable ante una persona desaparecida.(O)

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