Un grave revés sufrió el Aeropuerto Internacional Cotopaxi y su operatividad; la única empresa de aviación que utilizaba regularmente sus instalaciones dejó de operar desde el pasado fin de semana.

La referida empresa de aviación de carga operó desde nuestro aeropuerto desde hace 15 años, tiempo importante para que esta terminal aérea sea reconocida por las demás empresas y su actividad sea  permanente.

Eso no ha sucedido desde hace tiempo, diríamos que desde siempre, desde que se manifestaba sobre las bondades de la pista de este aeropuerto, luego vino su repotenciación y las cosas no mejoraron mayormente.

El régimen invirtió muchos millones de dólares, se habla de más de cuarenta; esos recursos en cualquier parte del mundo son importantes para emprender  en un proyecto significativo.

En nuestro medio esa inversión, en tiempo de vacas gordas, no significó una gran inversión, la que no  produjo los resultados que todos esperábamos; es decir, que la operatividad de nuestro aeropuerto sea una realidad.

Se hablaba, hace algunos años, de que para firmar un acuerdo con la empresa que administra el aeropuerto de Quito había una cláusula en la que se mencionaba la necesidad de que no opere el Aeropuerto Cotopaxi.

De esa manera se aseguraba -esa empresa- que ninguna compañía de aviación llegaría a nuestro aeropuerto y eso se pudo ratificar con el pasar de los meses y los años; solamente Cargolux se quedó por más de una década y media.

Así son las cosas, han señalado algunas personas; además -han dicho- mientras nosotros permanecemos en reuniones y más reuniones, solicitando entrevistas y audiencias, los otros se fueron, sin más ni más.

Mientras no salíamos del susto, en Quito, en el aeropuerto de Tababela, se daba la bienvenida ‘con bombos y platillos’ a la empresa de carga que a partir del 1 de julio opera desde ese  aeropuerto.

Mientras tanto nosotros seguimos en reuniones y más reuniones, el Alcalde tiene un criterio, el Prefecto tiene otros criterios, el Gobernador tiene otro criterio sobre el mismo tema, las cámaras de la producción tienen otros criterios; los asambleístas otros criterios, así, no llegaremos a ninguna parte.

Tanto se ha hablado sobre este tema que hasta ahora no existe un proyecto definido para la operatividad del aeropuerto, no hay una propuesta seria, técnica y profesional; no hay un documento que  promocione las bondades del aeropuerto.

Esa es la verdad, nos guste o no nos guste. Ahora en qué quedaría la solicitud de audiencia con el primer mandatario para hablar sobre este tema. Para cualquier conversación o diálogo hay que tener propuestas, nosotros aún no tenemos nada concreto, nada formal, nada establecido.  ¿Será?(O)

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