Los recuerdos que tengo de mi niñez sobre las autoridades que regían y mandaban en ese entonces, era de personas muy respetuosas que no expresaban algo salido de tono, peor aún malas palabras o vestirse con escotes y hacerse los cantantes y los súper modelos.
Había mucho respeto por la ciudadanía y especialmente, respeto y solemnidad por el cargo que se les había designado.
Hoy las cosas funcionan de forma muy distintas en el país, desde populistas como Bucaram, que se volvió cantante y bailarín, desde entonces se vio un cambio de categoría en la política nacional, hoy en día han llegado al poder los personajes más sui generis, pero de algo sí estamos seguros, que todos estos actores que quieren llamar o desviar la atención, haciendo el ridículo, siempre se han llevado algo o han estado envueltos en todo tipo de escándalos.
Si no devolvemos la dignidad a la Patria, difícilmente cambiarán las cosas, las autoridades son el faro de luz que sigue la sociedad, con protagonistas tan polémicos, qué ejemplo pueden ofrecer a los ecuatorianos.
Hoy la gente se muere en las calles, mientras estas súper estrellas casi viven en Miami, hay una falta total de personas honestas, trabajadoras que proyecten una imagen de pulcritud y seriedad, no estos bufones llenos de tatuajes, muchos de ellos, que los exhiben al ritmo que la tendencia de la moda les impone con falta de personalidad y cordura, simples títeres populacheros, que dan la peor de las imágenes a un pueblo que se mata todos los días en las calles. Sin piedad. (O)