También se lo conoce como cyberbullying o el  denominado acoso virtual. Es el uso de medios digitales para molestar o acosar a una persona o grupo de personas mediante ataques personales, divulgación de información confidencial o falsa entre otros medios.

Cuando hablamos de este mal que aqueja a muchas personas -en la mayoría jóvenes- nos pone en alerta de nuestros hijos, nuestra familia, amigos y de nuestra persona.

Es importante tener en cuenta a quiénes tenemos como amigos en los medios digitales, y también estar atentos al tiempo que pasan nuestros hijos en las redes y cómo se están comportando ellos en las clases virtuales.

Es muy difícil determinar si algún joven es acosado, ya que hay muchas maneras, como por ejemplo, hacer un chat privado para hablar o desprestigiar a esa persona, o también hacer un grupo determinado excluyéndolo de un círculo específico en el que sí  debería estar  por ser parte de un grupo de estudio.

Si antes los ataques verbales o de molestias se hacían en los colegios, trabajo o en familia directamente,  ahora -como no estamos presentes- se prestan las redes para este tipo de críticas tan crueles por las que muchos niños, jóvenes y hasta personas adultas necesitarían de ayuda de un buen amigo o de un profesional en la materia, para romper de raíz con este cruel y tan bajo mal.

No está por demás hablar en nuestro entorno familiar,  alertándolos de estos penosos sucesos que nos ponen a reflexionar de lo despiadado que es el mundo, ya que para muchos se trata de una simple broma, pero para otros puede volverse un tormento.

Enseñemos a nuestros hijos a tratar a los demás como nos gustaría que nos traten a nosotros y desde muy pequeños,  para que estos a la vez en un futuro,  no sean los agresores ni tampoco los agredidos.(O)