Seguramente no se han escuchado tantas declaraciones y acusaciones en contra de una persona, como en el caso de Jorge Glas en el tema Odebrecht y otros; por menos de la tercera parte de acusaciones, ya le hubieran mandado a pagar más de una década en la cárcel a cualquier cristiano en el gobierno anterior; sin embargo, a pesar de las numerosas declaraciones y pruebas que se han presentado en contra de este funcionario, la Fiscalía sigue dándose una y mil vueltas, como si quisiera evadir el tema.
El país entero está decepcionado de la lentitud y conveniencia de la justicia, un asunto que se puede percibir desde la distancia, algo que está agudizando el malestar nacional, un malestar que se está volviendo crónico y no sabemos en qué vaya a desembocar.
La ciudadanía está cansada de los casos de corrupción que aparecen diariamente, sumados a la impavidez, falta de decisiones y esclarecimiento de todas estas patrañas, con una economía que está por los suelos; definitivamente se está creando la tormenta perfecta para que de una vez por todas se levante el pueblo y mande sacando a todos, esto ya lo hemos vivido, lo han anunciado varios sectores sindicales y podría convertirse en una gran revuelta; la inconformidad vuela en la atmósfera y parece estar más inflamable que el gas, solamente falta un chispazo para que encienda, si no se hacen rectificaciones y se demuestra la verdadera intención de meter a los corruptos a la cárcel, ese chispazo acabará con la red de corrupción que se está encubriendo.(O)

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