Hablaba con un adulto mayor muy querido, quien me decía: Lo que hay que pensar es qué enseñanza nos está dejando esta pandemia.

Él me platicaba y decía:  Me he puesto a analizar y nadie tiene comprada la vida, este virus le da tanto a gente que tiene dinero como a la más pobre, no tiene sus predilectos, además nos damos cuenta de que nadie es indispensable en el mundo, todo tiene su reemplazo, y por fuerte que sea, la vida sigue. Vale la pena vivirla con las vicisitudes que se nos presenten.

La pandemia nos ha puesto a practicar nuestros ingenios, cambiar la forma de vida para poder subsistir y resistir, haciendo nuestro trabajo en casa, y darnos cuenta de la importancia del mismo. Rendirse en este momento, imposible.

Tenemos que colaborar con los más necesitados, comprando a los pequeños emprendedores y por supuesto consumiendo productos hechos en Ecuador.

Nos ha mostrado  el valor del planeta y su riqueza natural, que debemos seguir protegiendo y denunciando a quienes quieran destruirlo. Ver lo maravilloso de la riqueza de la tierra y apoyar a nuestros agricultores principalmente.

Tenemos una gran responsabilidad ahora que estamos en una etapa de transición del semáforo rojo al amarillo y luego al verde. Esto no quiere decir que debemos descuidar nuestro aseo personal y el cuidado de lavarnos las manos cuando lleguemos y el uso permanente de la mascarilla, al contrario será un modo de vida por largo tiempo.

Esta es una aceptación al presente, y de aceptarnos como somos y lo que debemos dejar en el mundo como legado, nuestro ejemplo a las futuras generaciones, especialmente a los niños, a los  que tendremos que contarles cómo fue este proceso y cómo salimos adelante.

Nos ha llamado  a la humildad y a la reflexión en el mundo entero, valorando lo más preciado: el tiempo con los seres queridos.

Que esta transición de la pandemia nos deje una huella de amor a lo que hacemos y no a lo que nos gustaría hacer, comprensión y tolerancia a los que estamos cuidando, y ganas de seguir porque la esperanza es lo último que se pierde.(O)