Es la pregunta que se hacen las gentes; pues los relatos de los robos y la delincuencia continúan no sólo en las grandes ciudades, sino en las pequeñas también.

El caso en verdad es conflictivo, ante este mal que no se había desarrollado como ahora.

Claro que el desempleo y la falta de trabajo no son sólo la causa de esta situación; pero si tienen que ver.

El desempleo puede hacer cosas tremendas para salvar del hambre a un hogar.

Pero eso de atentar contra la vida es otra cosa. Va más allá de ser un simple ladrón de la mañana o la noche.

Qué debe hacerse contra la delincuencia, es difícil saber; el asesino tiene su puesto ante la ley; pero el desempleado busca trabajo y esto debe solucionarse de cualquier manera, menos atentando contra el bien ajeno. (O)