En estas semanas la ciudad de Latacunga vive las fiestas de la “Mama Negra” tanto de septiembre como de las jochas previas a la de noviembre, que se institucionalizan a través del GAD Municipal del cantón Latacunga.
Es indudable que cada localidad del país, tiene y recuerda si bien las fechas de independencia, también las de fundación de cada ciudad y de provincia, y obviamente deben esmerarse para que se pueda compartir momentos de distracción y esparcimiento que puedan unir a los y las ciudadanas.
Sin embargo, la realidad de nuestra ciudad es diferente ya que existe de por medio la realización de varias obras que han confluido, por lo que, indiscutiblemente generan muchas molestias de manera casi generalizada.
Es necesario la realización de las obras en beneficio de la ciudad, pero éstas tienen que realizarse de manera ordenada, programada y sobre todo sociabilizada, es decir que sus habitantes conozcan los pro y los contras de cada una de las ejecutorias, ya que existe un principio de participación no como una formalidad sino que se trata de cuestiones de fondo que permiten ser partícipes de manera frontal.
Lo evidente que nadie puede negar es la utilización electoral para difundir y promocionar a la autoridad candidato, para lo cual se destina un presupuesto que es de todos y no solo de predisposición del burgomaestre. Lo diferente sería que estas iniciativas se realicen desde el primer día de gestión municipal, aunque el presupuesto sea de arrastre y de ejecución de la anterior autoridad y no como es costumbre, que la programación se destine a promocionar y ganar votos en los sectores con los recursos de todo un pueblo.
Claro que genera desequilibrio y desventaja, para los y las candidatas a estos organismos seccionales, ya que unos podrían promocionarse desde la esfera pública, pero otros que no tienen este alcance o recursos millonarios para hacerlo, se ven disminuidos por toda la maquinaria electoral que se destina, que para la divulgación de imagen del candidato – autoridad también se gasta de esos rubros que deberían ser de todos, pero que esta realidad de la reelección genera mucha desigualdad.
Seguro habrá la consigna para que los contratistas culminen sus obras, como sea y a toda marcha, porque el año fiscal está a punto de concluir, lo que se intentará es dar una imagen de ciudad frente al caos, que nos ha mantenido todo este año, porque será el justificativo del discurso, que todos hemos sufrido molestias y que al fin las obras están listas, a pesar de la oposición de quienes tenían el deber y obligación de hacerlo, no importa como se lo hizo, pero se cumplió aunque después se desnuden las falencias.
¡Pero no importa!
Septiembre, Octubre, Noviembre; y, Diciembre son meses de fiestas, de jochas de algarabía, y por ahí las autoridades encuentran los puntos flacos a una población que se identifica con estos ritmos de baile, festejo y licor; al fin y al cabo no importa que no exista por dónde transitar, tampoco merece la pena advertir si tenemos las necesidades básicas satisfechas; porque los dignatarios festejan con el pueblo, alzan la copa igual y son del pueblo; no como los apáticos, y serios que no dan una sonrisa y peor un traguito, aunque luego la resaca origine un dolor de cabeza que dura tres o cuatro años, porque se olvida rápidamente y se votará por quien estuvo en la farra y la pachanga, que luego les boten y les olviden.
En verdad no hay tiempo para investigar o preocuparse quienes se llevan las obritas, lo único que nos preocupa es dónde será la próxima jocha y seguro compararemos con las otras, dónde se bailo mejor, dónde dieron buen licor y cómo se bailó, el resto no importa.
¿Y la ciudadanía?
Tampoco es relevante, los y las candidatas que tanto denuestan a las autoridades locales, aprovechan estos espacios, para brindarse alguito, porque ahí dan más copitas y se dan a conocer y además para ser “chévere” con la gente, al fin y al cabo el talón de Aquiles son estos escenarios de diversión masiva, aunque no se pueda transitar o no haya agua, eso no importa.
Ni se diga de la tarima y de la propaganda que utilizan los pre candidatos, todos quieren asomar, todos bailan y hasta los artistas envían esos mensajes de agradecimiento para aparecer que son bondadosos y piadosos, lo que no dicen es que usted baila con su propio pañuelo, perdón con su propio dinero, acaso que es del bolsillo de los políticos.
Y si fuera de esos recursos propios “bien ganados”, luego aparecen los inversionistas de campaña que le dieron de tomar , comer y bailar, para sacar de las “obritas” que les asignan los iluminados de los políticos…eso se llama CORRUPCION, para luego lamentarnos profundamente y decir que todos son iguales y que esta ciudad no cambia por lo mismo.
¿Dónde queda la dignidad?
Creo que debajo del poncho y del sombrero, porque al fin y al cabo hay que disfrutar…chulla vida, pero entonces no nos quejemos de nadie, y cuando digamos que la autoridad no sirve, seamos coherentes no vayamos a los espacios donde los mismos aprovechan para que ustedes aplaudan, porque como anzuelo le ponen a su grupo artístico favorito.
Al día siguiente por lo menos preocúpense de limpiar los urinarios públicos y cambiar ese hedor, por el respiro de un trato de altura.(O)

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