Qué terrible es ver los resultados de las elecciones en Ecuador, en donde hay una catástrofe con respecto a tanto candidato y sobre todo a la disputa de las izquierdas por el poder. Bien han señalado que el país ubicado en el centro del mundo, está desubicado en las realidades electorales.

A nivel presidencial pudimos cortejar nuestros estudios y el resultado fue uno de los más certeros, sin embargo, la segunda vuelta es la que puede dar una gran sorpresa, ya que la sociedad ecuatoriana tiene un factor grande para hacer un cambio de opinión y elección tan radical. Además, es un país que tiene que sufragar de forma obligatoria y pese al covid, se puede notar que cuando se quiere los protocolos  mejoran pese a una pandemia. Otra vez las elecciones se imponen ante cualquier pronóstico de salud.

La política se basa en ideologías con ciertas tendencias, y se está acostumbrado a ver la pelea de los neoliberales, versus derecha e izquierda, o viceversa. Pero el dato que más consterna es cuando se ve la pelea entre una misma ideología sin ningún camino o lo que pasa en México, donde por primera vez se ven las coaliciones extremistas juntas,  con el fin de cumplir su propósito de llegar a obtener un cargo público.

Ya no se ve una política de grandes batallas, se ve una política de alianzas poco convencionales y con una nula credibilidad. Antes la política mostraba nuevas estrategias y pareciera que en estos años y más después de la pandemia, lo único que percibe el ciudadano es la oligarquía, el nepotismo y residentes que no tienen sangre para tomar y llevar a cabo decisiones gubernamentales.

Al final los países tienen grandes poblaciones difíciles de administrar y Ecuador es un país muy dividido  entre la clase alta y la clase indígena. Es por eso que los grupos partidistas buscan culpables para cubrir ciertos sectores y los analistas han llegado a la conclusión de la dificultad por dirigir un país que un día puede ser saqueado y al otro quemado por los dos grupos que dicen “querer a su nación”.

Si los resultados estadísticos dictan una pelea de izquierdas, será de las pocas ocasiones que se verá una completa desaprobación de los movimientos que pensaban que eran los únicos que llegarían por su ideología, y no fue así, están llegando al poder porque cada vez la ciudadanía juega a la conveniencia electoral. 

Que las elecciones nos muestren que, pese a una pandemia, podemos volver a una vida más normalizada y que aquel que gane dé la certeza de vacunar a todos o mejorar la gestión de la salud ante la covid, sin dejar a un lado el empleo y la economía. (O)