Pocas veces en la historia de esta ciudad y provincia se habían vivido días de tanto desabastecimiento. Las movilizaciones sociales comenzaron su paralización; pero no ha existido un interlocutor capaz de mediar en bien de la comunidad.
Cómo puede ser posible que la gran mayoría de cotopaxenses que pertenecen a la clase media, media baja y baja, hayan quedado completamente desabastecidos de gas, elemento básico para la elaboración de alimentos o funcionamiento de calefones. Muchos de la población provincial son niños y ancianos que se ven privados de este bien elemental para su diario vivir.
Destroza el alma ver como pequeños productores son amedrentados y humillados por tratar de vender algo. Qué sentido tiene este maltrato general que va contra el propio pueblo.
Dónde está el Gobernador. Dónde está el Alcalde de Latacunga, acaso no debería ser el primero en tratar de formar un cordón humanitario que garantice la supervivencia de la población a la cual representa. Acaso los latacungueños y cotopaxenses no somos iguales para que el Prefecto interceda por toda la población.
No faltan las llamadas, los mensajes de la población a nuestra redacción, pidiendo la presencia activa de las autoridades para que hagan presencia y velen por los grandes intereses comunes. A los 15 días de la paralización ya no es un tema político, es un asunto de derechos humanos. (O)