Como dice la canción “esa maldita pared, yo la voy a romper algún día”; así,  más o menos los precandidatos  a la Presidencia de la República cantarán más lueguito: ESTA MALDITA PANDEMIA, YO LA VOY A VENCER ALGUN DÍA, porque bien estábamos yendo hacia Carondelet, cuando de buenas a primeras se aparece el CORONAVIRUS, ahora llamado covid-19, “y nos hizo la casita”.

Ya en serio, los señores candidatos a la primera magistratura de nuestra sufrida Patria, estarán pensando formalmente “ME LANZO O NO ME LANZO?” o espero a que el que gane la presidencia dé arreglando las cosas, para el 2025 -ya sin crisis, o en camino de superarla-, entonces  “SERVIR A MI PATRIA, QUE TANTO ME NECESITA”. Ja, ja, ja.

Los ecuatorianos que inscriban su nombre en el CNE (Consejo Nacional Electoral) están en la obligación legal de acompañar a su candidatura un PLAN DE GOBIERNO, y esta vez no sólo por la parte legal, sino fundamentalmente  por moral, tiene que ser un plan honesto, realizable, pragmático que además de que se pueda cumplir, sirva eminentemente  para que el Ecuador trace una ruta segura hacia su verdadera transformación ética, cívica, educativa, agrícola, en salud, y en trabajo.

Creo que esta desgracia mundial, que ha golpeado a todas las esferas humanas, en todos los ámbitos tanto sociales como económicos, debe servir para que la ciudadanía madure cívicamente, para que al momento de votar se olvide de la camiseta, de los artistas que aplaudió, cuando le convocaron para convencerle en el mitin del trago, o para regalarle un sánduche, a cambio de su voto y luego labrar la desgracia de su familia y de su país.

Por favor ecuatorianos de la Costa, de la Sierra, del Oriente, insulares e inmigrantes,  el próximo año puede ser nuestra última oportunidad, para saber escoger a un hombre  o mujer con las mayores virtudes ciudadanas, que crea y esté convencido de que ser Presidente no es únicamente pasar a la historia  como exmandatarios, o enriquecerse junto con sus financistas de millonarias campañas  a  costa del sacrificio de la población.

¡La próxima elección será la hora de la verdad que tanto necesita nuestro país, de lo contrario el pueblo de mayo, agosto,  octubre y  noviembre  nuevamente  saldrá a las calles a demandar justicia y honradez. ¡SERÁ LA ÚLTIMA VEZ! (O)