Posiblemente pase por la mente de muchos, que para vivir bien sería bueno sacarnos el premio mayor de la lotería, existe gente que ha vivido comprando siempre la suerte pero nunca les llegó, pocos  han acertado y  otros han insistido en seguir jugándola.  

Conozco un caso de un solterón que acertó con el premio mayor, fue motivo suficiente para que todos los amigos y conocidos se acercaran a ‘cultivar más su amistad’, que no era otra cosa sino cultivar su interés; a los seis meses volvió a ser pobre; él decía que sí le había servido ese golpe de suerte; para comprobar personalmente la diferencia entre la verdadera amistad y el interés  ajeno volvió a ser pobre y a aceptar buenas amistades alejadas de lo material, vivió en paz.

Otro caso,  contrario del primero, ocurrió en una  ciudad del sur de nuestro país, un empleado público de escala menor en el rol de pagos se jubila, meses después le acompañó la suerte con la lotería, con lo cual luego de comprar un inmueble para él, también lo hizo para cada uno de sus cuatro hijos, con el saldo muy significativo hizo varias obras benéficas a favor de niños y ancianos pobres de su ciudad y pasó a tener una vida digna con el respeto de su familia y de la comunidad a la que sirvió, el resto de sus días vivió en paz.

Pero qué está pasando actualmente por la mente de nuestra sociedad? Cuando aparecen estafadores, que captan dinero ofreciendo intereses altísimos a ingenuos, pero al mismo tiempo interesados en obtener ganancias imposibles de ser cumplidas bajo un marco de legalidad.

Lo ocurrido en la ciudad de Quevedo raya en lo inverosímil  por falta de sentido común. Usted creería que le van a pagar legalmente 90% semanal de interés al dinero que entrega a personas desconocidas y no autorizadas para aquello?  No. Pero, por qué hay personas que lo hacen. La respuesta sería: es que hay sujetos ambiciosos; pero nuevamente, por qué hay tanta ambición actualmente.  Veamos:

Es una oportunidad que no hay que desperdiciar; será el mal ejemplo de autoridades que llegan al poder y que asaltan los recursos públicos Y NO LES PASA NADA; la falta de aplicar la ley con ejemplar justicia; o la publicidad que te mete por los ojos la ansiedad de comprar sin medida; o simplemente la ignorancia?

Las personas que perdieron su dinero en el caso CABRERA hace cerca de 20 años, no lograron jamás recuperarlo.    ¡POR FAVOR, VIVAMOS EN  PAZ!  (O)