Nada ha causado más indignación en estos días, que la sentencia a tres años y cuatro meses, a un policía que abatió a dos delincuentes que trataron de asaltar a un menor, el cabo de Policía Nacional Santiago Olmedo fue acusado por extralimitación en la ejecución de un acto de servicio.  

Sin duda que en este país la justicia anda mal, el tema de los polémicos jueces, es su talón de Aquiles, es evidente que este poder ha caído en manos de la delincuencia y se ha subyugado a su voluntad para comprar las conciencias de quienes están administrando justicia. 

De manera inmediata la Asamblea Nacional debe impulsar un cambio urgente en la ley, ya es hora de que se apruebe el uso progresivo de la fuerza, un asunto polémico cuyas restricciones han permitido que la delincuencia haga de las suyas sin temor a represalias.  

A esto se suman los nuevos ricos del país que, han engordado sus cepos, haciendo fechorías con sus dictámenes, claramente inclinados al mundo de la criminalidad y el narcotráfico. 

Hoy por hoy hay más de 300 jueces cuestionados por sus actuaciones corruptas, personajes que especialmente se han formado y desarrollado en tiempos del correato, que es donde se registró, el mayor número de abusos y cuestionamientos a la justicia.

Estos solamente han sido peones de la reina, que hoy se esconde en un ático en Bélgica y que, de la manera más abusiva han implantado la ley que a este personaje le ha convenido.  

Basta de tanta corrupción, es hora que todos estos sinvergüenzas salgan a la luz, y junto con sus actos de corrupción sean puestos en un observatorio para que, todos los miren, los juzguen y de una vez por todas dejen de hacer picardías, y vayan a pagar por sus actos tras las rejas.  (O)