Siempre hemos pensado que la incalculable fortuna que se llevaron los amigos de la revolución ciudadana, es de tal monto que seguramente no se podrá gastarla ni siquiera, su séptima generación, es por eso que con tantos recursos podrían organizar la revolución que les dé la gana, en cualquier país, y no estamos lejos de la verdad, pues en octubre ya vimos la metida de mano en la revuelta indígena, que terminó en guerra campal y destrucción de Quito, incluido el edificio de Contraloría. 

La verdad es que el nuevo gobierno, debe poner mucho énfasis en la recuperación de la robado, debe invertir recursos para seguir la pista de la ruta, de toda esta enorme riqueza de nuestro país, que hoy en día se encuentra peligrosamente en manos de revolucionarios, que en cualquier momento podrían ocasionar alguna barbaridad.

Hay fuertes indicios de que estas organizaciones se mueven desde Cuba y Venezuela y claro está, se encuentran aliadas y auspiciadas por la narco guerrilla, que tiene el objetivo de caotizar toda la región, ya lo vimos en Colombia  y Chile, así como en  otros países en los que las protestas al igual que en Ecuador se salieron de control de una manera jamás esperada. (O)