Si algo diferencia a esta pandemia con las muchas que ha sufrido la humanidad a través de los siglos, es que no estamos aislados, la tecnología nos permite estar unidos a pesar del distanciamiento, local, nacional o internacional.

Las redes sociales se han convertido en un arma poderosa, mantienen conectada a la población mundial, marca tendencias, informa y desinforma, y esto es lo más grave porque miles de bulos recorren el mundo, muchas veces causando pánico o quitando importancia a lo que debe tenerlo. Es por ello que la opinión pública debe buscar fuentes confiables y profesionales para mantenerse informada.

Lo cierto es que, en estos tiempos difíciles desde todo punto de vista, la tecnología da una cierta sensación psicológica de normalidad. Resaltando que se ha convertido en una herramienta fundamental para la educación en línea, privilegio al que no tiene acceso toda la población y aclarando que nunca podrá reemplazar al maestro como un pilar fundamental de la formación académica.

Está claro que la forma de vida cambia y que hay que adaptarse a las circunstancias. Negocios, relaciones sociales, educación, por el momento deberán hacerse por redes sociales y herramientas tecnológicas. Es de esperar que en este camino vertiginoso que debemos recorrer no perdamos la humanidad.(O)