El gobierno ha hecho el anuncio de que hasta el mes de diciembre habrá una reducción considerable de la burocracia, recordemos que este es un trabajo que está en marcha desde la anterior administración,  y es que poco a poco, se ha ido desinflando este inmanejable monstruo que simplemente se chupaba la sangre del Estado de manera incontenible.  

Hoy con una visión más clara de lo que es desarrollo de un país, esos excesos están quedando en el recuerdo, eliminar temas como el de los paternalismos, va dando un respiro a la economía, un respiro que se espera pronto se vea reflejado en verdaderas obras productivas para el desarrollo de la Patria. 

Nos acostumbramos a vivir en la famosa década ganada, en la que se estimuló de manera agresiva el crecimiento burocrático, un crecimiento que para lo único que ha servido es para fomentar la tramitología, plata innecesaria que sale del bolsillo de los ecuatorianos, para cumplir los caprichos y la corrupción de esa sociedad burocrática, cuyos miembros se convirtieron en los nuevos ricos del país, un grupo adoctrinado que vivía en medio del robo, la corrupción y el chantaje. 

Al tomar medidas contra esta situación,  las aguas vuelven a la calma y nos encontramos con un país muy distinto, un país con un futuro, que bases que permitirán salir de toda esa podredumbre en la que nos acostumbramos a vivir y tristemente a la que también, las nuevas generaciones, comenzaron a ver como normal, un tema muy peligroso, que por suerte se pudo sortear para no caer más abajo.