Con la finalidad de cumplir el propósito de lograr el desarrollo seguro, ordenado y económico de los servicios de transporte aéreo, la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) y la Comisión Latinoamericana de Aviación Civil (CLAC), de manera reiterada, instan a los Estados miembros a mantener la necesaria coordinación entre las administraciones de turismo y transporte aéreo, cuando se trate de la adopción de medida, que, de una u otra forma, puedan incidan en el normal desenvolvimiento de tales servicios aéreos.

El Ministerio de Turismo, mediante acuerdo publicado el 9 de septiembre del 2022, ha resuelto reducir las tasas denominadas “Eco Delta – ED”, de $50 a $10 y “Ecuador potencia turística – PT”, de $10 a $1, para aquellas nuevas líneas aéreas que operen en los aeropuertos administrados por la Dirección General de Aviación Civil (DGAC) y las actuales que abran nuevas rutas en los aeropuertos donde operan actualmente. Al parecer, no habría sido previamente acordada con el Consejo Nacional de Aviación Civil (CNAC), autoridad competente para otorgar permisos de operación a las líneas aéreas y asignar los derechos de tráfico, traducidas en rutas y frecuencias (número de vuelos semanales).

Lo dicho, por cuanto esta sola medida no es suficiente para alcanzar el fin deseado. La posición del CNAC seguramente se hubiera inclinado por que esta rebaja se aplique a todas las líneas aéreas, basado en los principios de no discriminación e igualdad de oportunidades, y se la complemente con otras. Es un error, por ejemplo, que no se haya contemplado esta medida para favorecer los vuelos “chárter”, que podrían dinamizar estas operaciones precisamente desde/hacia estos aeropuertos. Resulta un contrasentido la limitación impuesta de que “no podrán acogerse a este beneficio las aerolíneas que mantengan actualmente una ruta y frecuencias al país; y cambien dicha ruta a un nuevo aeropuerto que tenga este beneficio”.

Si el objetivo es lograr la utilización de los aeropuertos, como los de Latacunga y Manta para el transporte aéreo de pasajeros, que además ayude a bajar las tarifas aéreas en esa proporción, debió establecerse -en conjunto con el CNAC-, otras acciones complementarias y que también dinamicen la operación de las empresas cargueras. En esta línea, parecería que la política aeronáutica del país tiene que actualizarse, una vez decretada la celebración de acuerdos bajo el concepto de “cielos abiertos”, con medidas concordantes, no discriminatorias y efectivas.

En un artículo publicado en “La Gaceta” el 17 de septiembre de 2019, con el propósito de abrir un debate sobre ciertas acciones que deberían adoptarse, en el caso puntual del aeropuerto “Cotopaxi”, se sugirió algunas de que han sido concretadas, como la eliminación del impuesto a la salida de divisas (ISD). Anteriormente, habíamos recomendado también la suscripción de acuerdos de “cielos abiertos”, medida que, ventajosamente, viene dando resultados importantes, en la recuperación del tráfico aéreo, a pesar de que el país enfrentó una pandemia que afectó considerablemente al sector.

Otras medidas  importantes a considerar, serían:

(i)        incluir en el cuadro de rutas y condiciones de operación de los bilaterales aéreos, a los aeropuertos de Latacunga y Manta;

(ii)  designar al aeropuerto “Cotopaxi” para operaciones “chárter”, adicionales a los regulares que se realizan en los aeropuertos concesionados;

(iii)    otorgar amplios derechos de tráfico para los servicios cargueros;

(iv)  establecer las bases para concesionar el aeropuerto en condiciones atractivas para los operadores de los mismos, que incluyan exoneraciones tributarias, por un determinado tiempo; y,

(v)        incentivos tributarios a las compañías prestadoras de servicios aeroportuarios, procesadoras de carga aérea y otros complementarios que requiere el transporte aéreo.

Como se puede apreciar, un conjunto de medidas armónica y transversalmente estructuradas, se requieren para dar respuesta, en nuestro caso, a las aspiraciones de la ciudad de Latacunga, provincia de Cotopaxi y naturalmente de la sierra central. En este sentido las autoridades y empresarios de estas provincias pueden jugar un rol importante para aprovechar la infraestructura aeroportuaria disponible. (O)