Estupor ha causado en el Ecuador la excarcelación de Jorge Glas, entre gallos y medianoche, gracias a la diligente acción de un ciudadano que accidentalmente ocupa la función de juez, en un alejado pueblo a orillas del mar. No hay crimen perfecto. A pesar de que los autores intelectuales de la “operación rescate” tuvieron la precaución de cuidar los detalles, han dejado muchos cabos sueltos que si los atamos, nos llevarán a descubrir la trama que esconden. Todo gira alrededor de los intereses protervos que dominan la Asamblea Nacional. Basta hilar fino con las evidencias recogidas las últimas semanas, en las luchas por pasar leyes propuestas por el Ejecutivo frente a los intereses por dominar el CAL, la presidencia del legislativo y el Consejo de Participación Ciudadana.

La “operación rescate” pretende liberar a los compañeritos del SS XXI que han merecido sentencia por múltiples formas de corrupción, que no tuvieron la fortuna de huir del país a tiempo y que fueron condenados, mediando el debido proceso, a pesar de toda suerte de manipulaciones, amenazas, protestas, engaños y presiones a los coidearios infiltrados en la función judicial. Quienes usufructuaron del poder en la década perdida, han logrado una representación importante en la Asamblea, cuyo único propósito es lograr el rencuentro de los delincuentes que están tras las rejas o se han desbandado por el mundo en desesperada huida. Para lograrlo, no escatimarán recurso alguno, por encima o debajo de la mesa. 

Por el lado del Ejecutivo, es evidente la frustración del Presidente al ver archivada la propuesta de la Ley de Inversiones, con lo cual no podrá volver a tratarse este tema por un año. Seguramente esperaba tener la misma suerte de aprobarla por Ministerio de la Ley, como ocurriera con la Reforma Tributaria, en que ”acolitaron” los amigos de Correa, en una jugada maestra que demuestra el pacto silencioso para ayudarse. En esta ocasión, parece que no se alcanzó el precio puesto por algunos legisladores de “manos peladas” que buscan resolver su situación individual a cambio de “votar bonito”. Sorprendido el Presidente, se destapó lanzando los platos por todo lado, denunciando las propuestas indecentes que habría recibido.

El resumen de esta novela es que los SS XXI buscarán a toda costa lograr el rencuentro de los compañeritos delincuentes “PERSEGUIDOS” que cayeron en manos de la justicia. Los métodos para lograrlo, no excluyen ninguna acción. Hacer valer su gravitación en la Asamblea, es un camino. Tranzar con el Ejecutivo para canjear votos con impunidad, es la contraparte. Para lo cual, solo se requiere la complicidad de un juez que “interprete bien” las leyes y encuentre el subterfugio para echar abajo todo el proceso judicial previo, poniendo en libertad al santificado miembro de la banda. Es inaudito que un desconocido funcionario judicial eche por la borda todo lo actuado legalmente en meses.

Gracias a la audacia de los autores intelectuales de esta operación, ha iniciado el rencuentro de los delincuentes que deberían estar pagando penas de privación de libertad y devolver los dineros indebidamente apropiados, además de las compensaciones dispuestas por los jueces. Mucha preocupación causa dentro y fuera  del país lo que está ocurriendo. Los pájaros disparan a las escopetas. El Gobernante está sujeto al chantaje de quienes buscan impunidad a cualquier costo.

Ante este panorama, el Presidente tiene la facultad de hacer uso de legítimas herramientas democráticas y constitucionales, para detener el camino al despeñadero. Es en estos momentos, en que se pone a prueba la capacidad de Estadista del Mandatario. La opinión pública rechaza frontalmente los hechos ocurridos y las componendas que se evidencian.

¡NO MÁS IMPUNIDAD!