En este instante tan decisivo que vive la Patria cuando nos encontramos en una encrucijada producto de la des-administración del Estado en los largos años del correato, continuados -lamentablemente- en el morenismo, agravados por una crisis sanitaria mundial que ha tocado fondo en países como el nuestro, que ha afectado aún más la ya maltratada economía y las finanzas, llevándonos a una situación de resquebrajamiento social (inimaginable) que se ha convertido en caldo de cultivo de los candidatos a las primeras magistraturas  (Presidente y Vicepresidente de la República) y a la Asamblea Nacional (asambleístas nacionales y  provinciales), en el proceso a desarrollarse el 7 de febrero del próximo año, creemos que es necesario reflexionar.

Prohibido olvidar, recordemos siempre que el “autoritarismo” fue el signo de opresión política utilizada por el correísmo para sembrar recelo,  miedo, secreto y fundamentalmente silencio en la población y en quienes por necesidad de trabajo accedieron a laborar en la burocracia, no como empleados del Estado, sino más bien como súbditos al servicio de la voluntad única del dictador.

Es bueno acordarse en este período crucial de elecciones, de crisis sanitaria,  social, económica, financiera y política que vive la patria, que esta crisis es consecuencia de la irresponsable administración del Estado en estos años de revolución ciudadana; como de aquellos que fueron y son parte del grupo que devastó y arruinó al país, ahora en época de campaña electoral estos sujetos se han repartido y ubicado en varios partidos y movimientos políticos de “alquiler”, como estrategia planificada por el ciudadano de ingrata recordación, radicado en Bélgica -que es el  cabecilla de la banda-, que depredó al Ecuador no solo en lo económico y financiero, sino en lo ético, en lo moral y en lo institucional.

Este grave problema económico-financiero que estamos viviendo, se agiganta más con la descomunal deuda externa e interna y el  monstruoso compromiso económico con el Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social. En el caso del endeudamiento externo -diferido- para que las nuevas autoridades del Estado vean como pueden pagar en el nuevo ejercicio presidencial;  sin duda que será el pueblo ecuatoriano el que sufrirá las consecuencias, pues a la falta de empleo y la desaparición de los existentes, se sumarán nuevos impuestos, tasas y contribuciones del gobierno nacional y de los seccionales, es decir, que se estará descargando el peso de la crisis en los hombros de la mayoría del pueblo ecuatoriano. En el caso de la Seguridad Social, los candidatos hacen mutis o no le dan la importancia que el tema merece, o simplemente no conocen a profundidad esta grave situación.

En este contexto descrito, frente al proceso electoral de febrero próximo, estamos frente  a candidatos que  han convertido la crisis que estamos padeciendo, en modo de promoción electoral, sin presentar verdaderos programas de gobierno sustentables en el presente y sostenibles a futuro -la gran mayoría de candidatos-, se mira con estupor las grandes inversiones de estos grupos, con inmensos procesos de marketing y propaganda engañosa. No es posible distinguir la capacidad y preparación de los candidatos, mucho más si los partidos y movimientos políticos que los patrocinan carecen de legitimidad e institucionalidad, son organizaciones de garaje, sin ideología, constituyen verdaderas sociedades de inversionistas que aspiran llegar al poder para recuperar lo invertido.

Corresponde a los jóvenes reflexionar profundamente para entregar su voto en febrero; mucho más a quienes por mandato legal ya no están obligados a votar. El mensaje para la “tercera edad” es que no digan…estoy viejo… la Ley no me obliga… Reflexiona… y prepárate para ejercer este supremo derecho. Te invito a que elijas pensando en tus hijos, en tus nietos y bisnietos, y en general, en las futuras generaciones de ecuatorianos, que no tienen porqué sufrir las consecuencias de la irresponsable actitud de estas hordas de delincuentes, ratas y rateros disfrazados de políticos. Tu voto no lo cambies por nada. Todos podemos señalar caminos de solución a los graves problemas nacionales, menos los causantes  por acción u omisión de este grave daño hecho al  país.(O)