El ajetreo de la semana que fenece al interior de la Asamblea Nacional, se produjo por uno de los eventos legislativos más importantes para la República del Ecuador, por cuanto se realizó la reforma penal más grande después de apenas cinco años de vigencia de esta Ley.

En primer lugar, se destaca y se comprueba una falta total de coherencia y técnica legislativa, ya que, no se puede entender que un Código relativamente nuevo, se reforme tan rápidamente en un aproximado de una cuarte parte, toda vez que, el articulado corresponde a ciento treinta y cinco artículos (135) y seis disposiciones transitorias.

Pero, además, que las reformas propuestas no fueron debidamente sociabilizadas con todos sus actores y si existieron, fueron minimizadas y concienciadas de manera amplia y responsable. En temas como la despenalización del aborto o comiso para bienes provenientes de actos de corrupción, recién se empezó a discutir su contenido en la última semana de ajustes.

De ahí que varios sectores se pronunciaron en las últimas horas, dejando otros temas sin debate o consideración como la implantación de la justicia restaurativa, que es un procedimiento novedoso y pro víctima, o en su caso la criminalización de la comercialización del uso de suero de leche.

Así hay temas variados como penalización para el maltrato de animales, definiciones técnicas de carácter dogmático como error de tipo, de prohibición, inimputabilidad, garantías de personas privadas de libertad o ejecución de sentencias, suspensión condiciones de pena, derechos de víctimas, reformas al articulado sobre delitos contra la administración pública, o violencia psicológica.

Es decir, una multiplicidad de cambios que pueden obedecer más que a una necesidad técnica, a una preparación electoral para las elecciones presidenciales que se están acercando.

Pero temas muy confrontativos como la despenalización del aborto para casos de violación, o comiso para corrupción, han dejado un sabor agrio sobre la forma en la cual votan los asambleístas y la manera de justificarse, u obedecer a tiendas políticas o líderes nacionales que están en plena campaña electoral con miras a ocupar el sillón presidencial.

Además de tener un contenido de justificaciones de carácter moral y hasta Divino, sobre todo en la discusión del aborto legal, que es el tema que aún no se define de manera total, por cuanto podrían existir resoluciones de la Corte Constitucional del Ecuador y hasta la elaboración de una Ley específica, es decir el tema aún sigue en vigencia.

Trabajar con víctimas de violación sexual, es una experiencia bastante fuerte y casi a veces desconocida por la connotación de cada caso, pero sobre todo precautelando efectos revictimizantes que acarrean mayor daño al configurado por la conducta.

Los efectos de estos hechos son traumáticos e imborrables, requieren de una ayuda terapéutica profunda y compleja, porque las secuelas duran toda la vida, además, las formas de contrarrestar sus efectos son variados y muy dolorosos que pasan por trabajar en recuperar la autoestima y evitar la culpabilidad propia.

Si solo el hecho es traumatizante y fuerte, pueden imaginarse procrear en esas condiciones de violencia y amenaza es mucho más difícil de sobrellevar un trauma vital que puede llegar a la alienación mental o a la autolisis.

Por lo tanto, el análisis humano de estos crímenes horrendos y nefastos, no solo obedece a una lectura moral o de valores supremos como es la vida, porque debe conciliar con la integridad e indemnidad de la víctima y las consecuencias que pueden ocurrir o aparecer con el tiempo transcurrido.

Los abortos son una realidad en el país, y se los practica diariamente en lugares hasta aprobados por los ministerios, así como por facultativos que realizan estos actos de manera solapada. Las secuelas de abortos clandestinos acarrean situaciones fatales.

Las víctimas contabilizamos no solo en su mayoría de edad, sino desde niñas, embarazos en edades en la cuales ni siquiera culminan su desarrollo físico y emocional, y advertir primero una violación sexual y luego un embarazo forzado y obligado. Muchos de los casos se producen como actos incestuosos, es decir desde sus progenitores hacia sus hijas.

Por estos hechos que pueden ocurrir en este tipo de víctimas, se convierte en delito por matar a un ser humano en gestación, y la propuesta se encaminaba a no crear pena para estas mujeres que gestaban en una violación sexual; sin embargo, no pasó esta reforma y seguirán siendo procesadas cuando realicen este tipo de conductas.

El otro tema candente fue el de incautar los objetos producto de actos de corrupción, es decir, quitarles a estas personas que se enriquecieron robando el dinero del pueblo. Puesto que solo es efectivo que purguen sus penas en la cárcel y nada más. Posteriormente, salen en libertad y van a gozar de estos recursos mal habidos.

En este esquema la Asamblea Nacional negó esta reforma, por lo tanto, se complica la devolución de lo mal habido o del producto del saqueo de un Estado o República que está sumida en una corrupción generalizada y además aceptada como forma normal de ingresos económicos.

Los ausentes, los que votaron por el NO y aquellos que votaron por el SÍ, tienen una deuda o gratificación de un pueblo, pero los indiferentes pasarán factura a la historia de la irresponsabilidad y desidia.(O)