Recientemente la Asamblea Nacional aprobó algunas reformas a la legislación penal. No es fácil encontrar el proyecto oficial, y por tanto hacer una crítica precisa. Pero analicemos algunos de los temas que se habrían planteado:
Sobre la marihuana, no parece haberse despenalizado el consumo de la planta, sino de medicamentos que contengan el principio activo. Es decir, no se ha analizado la nula lesividad del consumo de marihuana y la ninguna necesidad real de penalizar esta actividad, sino que podría estarse intentando una ley a la medida de empresas farmacéuticas transnacionales que venden unas gotas de extracto de cannabis a precios con los que el mismo enfermo, normalmente gente pobre, podría cultivar su propia medicina por años. Así no se mejora la condición del enfermo que necesita cannabis, sino la situación de corporaciones.
Para rostros de personas detenidas en ciertos delitos, hay que recordar que la sociedad necesita conocer a aquellos de los que debe cuidarse, pero también es verdad que la justicia ecuatoriana comete tremendos yerros y podríamos estar dañando la imagen de inocentes. Para dar paso a una iniciativa así, primero el país debe evolucionar de tal forma que los acusados sin pruebas por parte del Estado (que suelen ser bastantes) puedan ser indemnizados. Así la Fiscalía y los jueces deberían cometer menos errores y abusos.
Aceptar el comiso de bienes de personas que no son parte de un proceso judicial es, sencillamente, un atentado a derechos fundamentales. Si la intensión es precautelar que los bienes producto del ilícito no se disuelvan, hay medidas restrictivas menos dañosas que el comiso. Imagínese que mañana le quitan sus cositas porque un primo suyo se metió en un delito y sospechan que usted sea testaferro. Luego, aunque su primo resultare inocente, usted ya sufrió una lesión grave a su patrimonio. Simplemente no puede hacerse de esta manera, se necesitará un reglamento o una sentencia interpretativa que dicte los parámetros de aplicación de una ley así.
Imponer penas para el maltrato animal es tendencia mundial, y todos lo vemos con buenos ojos. Sin embargo, la fauna urbana puede muchas veces constituirse en plaga. Sancionar todo acto contra un animal podría imposibilitar acciones de sanidad desde los gobiernos locales. Y sino, miren fuera de su casa las manadas de perros callejeros que ensucian las calles y que en muchos casos, atacan a deportistas y madrugadores: ¿qué se espera que la autoridad haga con ellos? Además se intentarían condenas para quienes ejerzan actividades sexuales con animales, pero no creo que sea tan fácil probar algo así y una conducta zoofílica podría ser un trastorno mental y entonces el implicado es inimputable. Es decir, queda en letra muerta.
Despenalizar el aborto no es cuestión de moral, sino una necesidad. Una mujer que desee abortar va a hacerlo con o sin ley. Pero si se despenaliza, sobre todo en casos tan especiales como la violación o cuestiones médicas, podríamos recuperar información estadística que no se consigue en la clandestinidad. Con esa información podríamos establecer políticas públicas de salud o educación que deben ser privilegiadas por sobre una política penal.
Sobre la incautación de bienes provenientes de la corrupción hay que saber que la palabra ‘corrupción’ engloba una gran cantidad de delitos: peculado, cohecho, extorsión, asociación ilícita, lavado de activos, tráfico de influencias, etc. Si no se cambia la manera de perseguir todos esos delitos y no se elevan las penas de los mismos, no hay cambio real. Ya existe en la ley la figura de incautación para actividades como las relacionadas a drogas y trata de personas; agregar un delito más no hace la diferencia. Solamente se habla de un delito de los tantos que llamamos ‘corrupción’, y al final no habrá mayor diferencia efectiva.
La única verdad es que estamos frente a una Asamblea ociosa e hipócrita, que no puede legislar adecuadamente y que nos vende humo. Ojalá en el 2021 escojamos mejor.(O)