Alrededor de un millón ochocientas mil personas mueren cada año por enfermedades causadas por la exposición de altos niveles de contaminación del aire, en una gran mayoría de ciudades en todo el mundo, en las que los niveles de gases nocivos superan los recomendados por la OMS.

Unos 2500 millones de personas, que viven en ciudades de nuestro planeta, sufren diversos grados de contaminación del aire y muchos de ellos tienen un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares, respiratorias y de otro tipo.

Los promedios regionales de muertes atribuibles a estas minúsculas partículas aumentaron en todas las regiones excepto en Europa y las Américas, impulsados ​​por cambios en el número de la población, las estructuras de edad y las tasas de enfermedad. En algunas ciudades, la mortalidad atribuible a la contaminación del aire aumentó a pesar de la disminución en las concentraciones de estos gases tóxicos.

En la mayoría de las ciudades más grandes del mundo, la contaminación del aire puede ser sustancialmente grave, lo que es alarmante, dado que ya el 55 % de los casi 8 000 millones de habitantes del planeta, viven en ciudades y se espera que su número crezca en los próximos años. Sin embargo, esto no coincidió con el mismo nivel de disminución en las tasas de mortalidad atribuibles a material particulado por sí solas; esto significa que otros factores demográficos, como el envejecimiento de la población y la mala salud en general, son impulsores influyentes de las tasas de mortalidad relacionadas con la contaminación, afirman los investigadores.

La disminución de los niveles crónicamente altos de contaminación del aire requerirá políticas integrales y con visión de futuro, dicen los científicos.

Evitar la gran carga para la salud pública causada por la contaminación del aire demandará estrategias que no solo reduzcan las emisiones, sino que también mejoren la salud pública en general para reducir la vulnerabilidad.

En nuestro país, pese a no disponer de datos actualizados, los sectores que más contaminan el aire son el transporte vehicular, aéreo y marítimo; industrial, agrícola, ganadero; la deforestación, incendios. Pero una de las causas más peligrosas es la irresponsable costumbre de los manifestantes de paros y medidas de hecho, de quemar neumáticos que producen gases altamente cancerígenos como el benzopireno y di-benzopireno completamente prohibidos en otras partes del mundo.

Las ciudades más contaminadas del Ecuador se mencionan a Santo Domingo, Milagro, Latacunga, Ambato, Quito, Esmeraldas, que sobrepasan los límites de contaminación permitida por la OMS.

Para reducir los niveles de contaminación de aire en nuestras ciudades debemos activar algunas acciones como: disminuir el uso del auto privado, o compartir con otros compañeros para viajar al trabajo; fomentar el transporte público; utilizar bicicleta como medio de transporte ecológico; caminar a pie en trayectos cortos; mejorar al máximo la calidad de los combustibles. (O)