Desde hace algunos años, y más en los últimos meses no deja de sorprendernos e indignarnos a todos los ecuatorianos las múltiples noticias sobre hechos bochornosos de algunas “personalidades” del país.
Cada vez y con mayor alcance se conocen datos sobre corrupciones, tráfico de influencias, abuso de autoridad, asociación ilícita, etc.etc. Entre los casos más citados tenemos: narcovalija, Odebrecht, contratos millonarios a dedo con sobreprecio, justicia parcializada, problemas en el IESS.…la lista es interminable. Han causado más asombro y vergüenza ajena las últimas grabaciones difundidas por redes sociales que involucran a los amigos de antes, me refiero al Presidente de la Asamblea Nacional y al ex Contralor de la Nación, hoy prófugo de la justicia.
Surge entonces una necesaria e imprescindible reflexión sobre la “Responsabilidad Generacional”, para lo cual me referiré a una frase que dice “Que tus padres nunca se avergüencen del hijo que trajeron al mundo; y que tus hijos nunca se avergüencen del padre que los trajo al mundo”. Grave y gran responsabilidad que tenemos todos los hombres de bien para con nuestros ancestros y con nuestra descendencia.
Estimados lectores: ¿Qué sentirán y pensarán los padres de todos estos personajes públicos, acerca de sus hijos que traicionaron a un juramento de servir con honestidad y probidad en calidad de servidores públicos y autoridades? Claro siempre y cuando en calidad de padres hayan inculcado principios y valores de honradez y honestidad, porque de lo contrario lo único que tendrán que cuestionar es no haber hecho el delito con más cuidado.
¿Qué sentirán los hijos de estos individuos que sin importar el buen nombre y la decencia mancillaron a sus antepasados y dejan una triste secuela para el resto de sus generaciones? Triste y doloroso sobrellevar en sus hombros por el resto de sus vidas la mancha de la corrupción, vivir a costa de lo apropiado dolosamente, a lo mejor cambios de residencia para no sentir vergüenza y ser señalados por el resto de sus vidas.
Con qué calidad moral los protagonista de estas páginas negras de nuestra historia reciente podrán ver a sus familiares, amigos, coidearios y a miles de ciudadanos que creyeron en la honestidad y compromiso de su accionar con los destinos de un pueblo; cómo pueden seguir en sus funciones si se ve una doble moral y falta de transparencia que ha enlodado a un proyecto político, del cual ya no queda sino un pálido reflejo. Cómo podrán volver a ser representantes de cualquier dignidad, ¿ o será que como ya se perdió la vergüenza y como existe una amnesia colectiva pasará un poco de tiempo, o aparecerá otro escándalo que lo tape todo y la vida continuará?
Lo más decente sería que todos los funcionarios cuestionados, den un paso al costado como una muestra de buena fe y de respeto al pueblo ecuatoriano y permitan que quienes no tienen compromisos y rabo de paja, puedan asumir con civismo y entrega el encausamiento y dirección de este pueblo que hasta ahora en forma paciente ha soportado tanta infamia.
Lo sucedido a nivel nacional esperemos que no se reproduzca a nivel local, aunque es una ley natural el hecho de que “como es arriba, es abajo” y a lo mejor en poco tiempo tengamos que soportar en nuestra provincia y ciudad sucesos de menor magnitud, pero de igual gravedad. La connotación puede ser mayor, puesto que todavía en nuestra localidad todos nos conocemos y la vergüenza será mayor.
Aprendemos de lo bueno y de lo malo. Que lo que hasta ahora se viene sucediendo sean lecciones para que todas las personas tengamos esa Responsabilidad Generacional y actuemos correctamente. Exijamos pues la transparencia de nuestras autoridades, la imparcialidad y rectitud en la justicia, el cumplimiento honesto en nuestros servidores públicos.
Es mi palabra.(O)

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