Sorprende que, en las calles estrechas de Latacunga, cada vez circulen buses más grandes, buses que tranquilamente podrían ser interprovinciales. No se comprende cuál es el criterio del Concejo Municipal, pero sin duda, las decisiones que se toman en este organismo, no tienen lógica.

Es increíble ver como estos enormes transportes tienen que hacer maromas para curvar en algunas calles, se escapan de chocar todo el tiempo a otros automotores, o taponan el tránsito, hasta que puedan realizar los giros, es decir un desastre total.

Es evidente que estos transportes pesados no pueden circular en las estrechas calles de nuestra ciudad, que todos los días ocasionan un completo caos. Qué pasará en el momento en que las escuelas y colegios retornen a clases.  

Estas unidades por lógica y por el enorme tamaño que tienen, sólo deberían circular de manera recta por calles alejadas del centro de la ciudad, constituyéndose en absurdo que con sus dimensiones se les haya permitido  transitar como ahora.

Latacunga parece tierra de nadie, se encuentra en la mitad de un enorme valle, que le permitiría desarrollarse perfectamente por todos los puntos cardinales; sin embargo ese absurdo centralismo en el que vivimos, por las improvisadas administraciones que la han dirigido desde hace varias décadas, no han permitido que esta ciudad crezca de la manera organizada y programada, todo se sigue concentrando en el corazón de la urbe, dañando de esta manera, lo valioso que tiene el centro histórico, que va desapareciendo de una manera triste, e irresponsable.  (O)